ÚLTIMA HORA
31 diciembre 2014
Por Mario Mora Legaspi
La obesidad está estrechamente relacionada con trastornos del sueño. En México se estima que 15 por ciento de la población ronca y tiene apneas o pausas respiratorias mientras duerme, y en consecuencia afecta el descanso físico y mental y deriva en fatiga, irritabilidad, problemas de atención, de memoria, y depresión.
Antonio Valencia Haro, egresado de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aseguró que muchas personas con este problema no lo saben ni buscan atención médica. Incluso, comentó que mientras el problema avanza, las personas se acostumbran a vivir con los síntomas diurnos, sin saber que pueden afectar seriamente su salud y actividades cotidianas.
Comentó que 10 por ciento de la población mundial ronca y sufre apnea, situación que se agrava en países como el nuestro, que tiene alto índice de población con exceso de peso, que se presentan cada vez con más frecuencia entre la población infantil.
Valencia Haro explicó que en los seres humanos el sueño tiene cuatro etapas: la primera y la segunda se conocen como sueño ligero, y las subsecuentes son más importantes en términos de restauración de las funciones corporales. La tercera proporciona el descanso físico, y la última, el mental; es cuando se consolida lo asimilado en los procesos de atención, memoria, aprendizaje, y en esta fase es cuando soñamos.
En la tercera se producen las hormonas del crecimiento y de la saciedad. En el obeso este lapso dura menos y, en consecuencia, se afecta el desarrollo físico; en cuanto a la alimentación, no tienen el aviso de satisfacción ni sienten el estímulo para detenerse a tiempo y comen de más, lo que refuerza el incremento de peso, indicó.
Esto explica por qué las personas no descansan mientras duermen y, en el caso de los niños, por qué tienen problemas de desarrollo. Además, en la etapa del sueño más profundo es donde se consolida el aprendizaje, así que los menores presentan dificultades para prestar atención y de conducta, lo que deriva en depresión.
El especialista mencionó que la respuesta al estrés también se ve afectada en los individuos con exceso de peso, pues en la última etapa del sueño, se disminuye la secreción de la hormona cortisol, situación que los hace más vulnerables a las tensiones.
Tras explicar las causas anatómicas del ronquido, aseguró que hay tratamientos para cada grado de severidad, y va de leve a complicado. Valencia Haro dijo que se puede decir que roncar es habitual. Se calcula entre el 20% de los hombres y 10% de las mujeres en el mundo. Cuando el ronquido es simple y no presenta obstrucción respiratoria ni molesta al que lo tiene ni a su entorno, no pasa de una anécdota. De lo contrario, realizar una consulta con el otorrinolaringólogo puede aclarar el panorama.
Al explicar la apnea, significa que durante el sueño profundo existe una dificultad para ingresar el aire a los pulmones por obstrucción especialmente en la garganta. Esto lleva a que durante algunos segundos cese la respiración y baje la cantidad de oxígeno en sangre. Luego de un determinado tiempo se genera una alarma interna que hace que pierda profundidad del sueño pero adquiera tono muscular suficiente para una nueva respiración. Este hecho se suele acompañar de un ronquido fuerte. Estos episodios se repiten entre 1 y 50 veces por hora según la severidad.
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