ÚLTIMA HORA
16 abril 2010

Aguascalientes se nos Escurre Entre los Dedos
Por Christian Muñoz
Pareciera que los hechos en nuestro país son ajenos a la realidad.
Pareciera que al encender el televisor y apreciar en los medios el imperante caos e ineficiencia del aparato gubernamental; se proyectara en el las imágenes de una escena cotidiana del medio oriente.
La realidad es otra y por más que tratemos de disipar la atención en tragicomedias mediáticas impulsadas por los acaparadores medios de información, es innegable que nuestro Estado está en crisis, que la función de preservación de la integridad de los ciudadanos no es ya un asunto de relevancia en la agenda política.
Bastó con una ráfaga de 40 balas y el lamentable fallecimiento del comandante Antonio Flores Salas para recordarnos a los aguascalentenses que la “guerra” contra el narcotráfico hace eco en nuestro Estado y también arrebata vidas y deja en la orfandad y desesperanza a las denominadas por un diputado priísta “victimas colaterales” de una ola de imparable violencia provocada por el Gobierno Federal.
Los detalles de este homicidio son por supuesto importantes para localizar posibles cómplices y corruptos dentro de las instituciones de seguridad, sin embargo el problema es mayor, la solución no se genera con una purga de elementos desleales y mucho menos con acribillar con saña a los sicarios que en parte son el resultado de una patología social que se ha arraigado y reproducido en nuestra sociedad desde hace ya mucho tiempo.
Espero que estos hechos no sigan siendo el pan de todos los días en nuestra sociedad, que vuelva la sensibilidad en las personas y que recapacitemos sobre la crueldad que las masacres representan, que no festejemos la democracia cuando esta es inexistente.
Las más sentidas condolencias a la familia del comandante caído en acción, a las familias de aquellos inocentes que estuvieron presentes en el lugar y tiempo equivocado, pero aun con mayor pesar mis condolencias van dirigidas a todos nosotros como ciudadanos, como entes limitados de libertad de opinión, de juicio y de pensamiento, mis más sinceras condolencias a una sociedad que voltea la cara cuando los problemas tocan a su puerta y que prefiere una verbena hipócrita y de doble moral antes de exigir a sus gobernantes lo que es realmente importante y esencial: seguridad y bienestar.
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