Palestra Aguascalientes

ÚLTIMA HORA

José Tomás… y su Sangre Derramada

27 abril 2010

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Por Nora Ruvalcaba Gámez

Cuando Joaquín Sabina lanzó su sombrero a la arena de la Plaza Monumental de Aguascalientes al paso triunfante de José Tomás en la segunda corrida del serial 2010 de la Feria Nacional de San Marcos, nadie de los asistentes a tan esperada lidia, imaginábamos, que unos minutos más tarde, el tono festivo de los aficionados, que llenamos el coso hasta las banderas, habría de transformarse en un sordo e indescriptible murmullo que poco a poco se fue apagando por la sangre derramada que muchos, a pesar de García Lorca, tuvimos que ver.

La tragedia de José Tomás conmocionó, no sólo al mundo taurino, sino a todos aquellos que luchan por abolir las corridas, en virtud del sufrimiento inenarrable del toro de lidia que es brutalmente torturado y arrojado a una lucha desigual frente al torero, en un sádico espectáculo que genera importantes derramas económicas manchadas de sangre que nada tienen que ver con la identidad cultural de los pueblos.

Más allá de las legítimas razones de quienes comparten la desaparición de la llamada fiesta brava, lo sucedido a José Tomás, lo aprovechó muy bien el gobierno luisarmandista, quien herido de muerte por el estoconazo sufrido en su más reciente faena política, supo lucrar con la noticia del llamado “Príncipe de Galapagar” al balbucear la eficiencia de los servicios de emergencia médica con que cuenta nuestra Plaza de Toros y la indiscutible calidad de los hospitales públicos del Estado capaces de salvarle la vida a cualquier matador de toros, aunque los niños pobres de Aguascalientes sigan muriendo de enfermedades curables y muchos otros prefieran una muerte asistida que una vida sin asistencia.

Televisa ya prepara un capítulo de la Rosa de Guadalupe para dar a conocer el “Milagro de San Marcos” que la “mano de dios” hizo posible en Aguascalientes, en contraste con lo sucedido aquel 26 de septiembre de 1984 al torero español Francisco Rivera, quien después de recibir una mortal cornada logró decir a los médicos de la plaza de toros de Pozoblanco: » Mi experiencia me dice que ésta es una cornada de tres trayectorias… una pa acá y otra pa hayá… haga usted doctor lo que tiene que hacer… estoy en sus manos. Quiero un vaso de agua.»

Después de estabilizarlo (tal como lo hizo el extraordinario médico cirujano vascular Alfredo Ruiz Romero con José Tomás el pasado 24 de abril, en la Plaza Monumental de Aguascalientes) Paquirri fue trasladado al Hospital Militar de Córdoba, donde llegó muerto.

Lo cierto es que Francisco Rivera Paquirri está bien muerto y la suerte de José Tomás está suspendida, en la tierra que lo hizo novillero, como una moneda en el aire, donde nadie sabe, nadie, si la cara o la cruz marcarán la tragedia de un torero que nos ha hecho recordar el poema “La Cogida” del español Gerardo Diego: ¡Cobarde! Grita un cobarde y un valiente palidece. La afrenta ciega la tarde y el instante, enorme, crece. El cuerno esta vez no marra. Tunde, penetra, desgarra algo compacto y que pesa. Y hay un grito que se ahoga y una mueca que interroga y una sangre que no cesa.

Cómo no pensar que José Tomás, con el Poema de Miguel Hernández selló su vida convencido de su destino: “Como el toro he nacido para el luto y el dolor… Como el toro estoy marcado por un hierro infernal en el costado y por varón en la ingle con un fruto…Como el toro lo encuentra diminuto todo mi corazón desmesurado, y del rostro del beso enamorado, como el toro a tu amor se lo disputo… Como el toro me crezco en el castigo, la lengua en corazón tengo bañada y llevo al cuello un vendaval sonoro… Como el toro te sigo y te persigo, y dejas mi deseo en una espada, como el toro burlado, como el toro…”

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