ÚLTIMA HORA
28 abril 2010

Arte Mata Todo
Por Miriam Cardona
Alguien me dijo en una ocasión que “el autentico agradecimiento mira siempre grande el favor que recibió”.
Y si hoy en día esa virtud no la conocen aquellos que se han dedicado a señalar con tan mala entraña y deplorable gusto el argumento malagradecido de que la enfermería de nuestra PLAZA DE TOROS MONUMENTAL DE AGUASCALIENTES resultó insuficiente para la figura que representa en todo el orbe taurino el Príncipe con corona de Rey JOSÉ TOMÁS, no es más que el comentario mal intencionado de medios españoles derivado de las imprudentes y desafortunadas declaraciones que manifestaron personas muy allegadas al TORERO.
Su padre, JOSÉ TOMÁS ROMÁN, y su amigo así como compañero de profesión, FERNANDO OCHOA, quienes lastimosamente mostraron su alto nivel de ingratitud al minimizar curiosamente ante los micrófonos de la prensa peninsular únicamente, el lugar de operaciones donde le han dado los primeros cuidados y auxilios al diestro herido de MUERTE.
Con estos comentarios carentes de conocimiento y lo que es increíblemente peor carentes de sensibilidad; me surge una pregunta ¿FERNANDO OCHOA es MATADOR DE TOROS o MÉDICO? Pregunto con cierto sarcasmo ciertamente porque no se puede hablar de algo que se desconoce justificado en la presión y dramatismo del momento.
Hay que cuidar lo que se dice si tomamos en consideración lo que puede generar una aseveración de esa magnitud, ya que con ello pusieron en entre dicho y contrarrestaron sin justificación que valga, el talento y capacidad de reacción de nuestro orgullosamente equipo de médicos de PLAZA, encabezados en esta ocasión por un hombre a quien no le tembló la mano y tuvo el temple emocional para actuar y tomar decisiones que le dieron una esperanza de vida al MATADOR, me refiero al DR. ALFREDO RUIZ ROMERO, arcángel en el mundo que por segunda ocasión le ha salvado la vida a un PROFESIONAL DE LA FIESTA.
Desde esta trinchera aprovecho para expresar mi reconocimiento público para Usted DR. RUIZ ROMERO y a todo su equipo por dirigir con satisfacción y éxito el timón de un barco llamado VIDA.
Y es que ¿Cuál es el dolo señores españoles? Ese que les impide reconocer la extraordinaria labor de quienes han tenido en sus manos y en las de DIOS la vida de un generoso ser humano antes que un reconocido TORERO.
¿O acaso con este hecho ocurrido el 24 de abril en AGUASCALIENTES, la historia cobra un tinte dramático e impotente en sus memorias sobre los lamentables hechos ocurridos un 26 de septiembre de 1984 en la tarde trágica de POZOBLANCO donde un hombre y torero portento de valor y entrega perdiera la vida por una literal y nula capacidad de reacción del médico que enmudeció y se quedo frio de miedo ante su incapacidad de salvarle la vida a PAQUIRRI?
O si nos remontamos años atrás en la historia encenderemos la llama de la polémica transfusión sanguínea a la que fue sometido el CUARTO CALIFA DE CÓRDOBA, MANUEL RODRÍGUEZ SÁNCHEZ “MANOLETE”.
Porque según la historia y su desarrollo la ciencia médica no fracasó, la cornada que “Islero” le produjo a Manolete en Linares no era mortal.
Dos transfusiones de sangre en la enfermería de la plaza y el posterior traslado al Hospital de los Marqueses de Linares habían logrado estabilizar a MANOLETE. (Dicho procedimiento llevaron a cabo el fortalecido equipo de médicos aquel angustioso sábado 24 de abril en Aguascalientes en la enfermería “precaria” como le llaman con desprecio algunos incautos). Sin embargo a la llegada del Doctor Giménez, con plasma que el gobierno noruego había donado al español algunos meses antes. El Doctor Tamames propuso levantar el pulso y una nueva transfusión de sangre pero Giménez se opuso, así que se procedió a injertar el plasma para que el Matador comenzara a producir sangre. Al momento de entrar el plasma al sistema circulatorio, no compatible con Manolete…murió.
¿Cómo le llamamos a eso? ¿Una mala decisión de los médicos o una enfermería precaria en aquel tiempo de la Segunda Guerra Mundial?
Es aquí donde me salta a la reflexión que la garantía y estabilidad de una vida no radica en la MONUMENTAL ENFERMERIA que tenga una PLAZA DE TOROS, (enorme, vistosa, elegante y portentosa) sino en la atención inmediata y sin titubeos de un equipo humano de médicos que evidentemente no estuvieron pintados ni representaron una figura decorativa en la plaza por el contrario salió avante su capacidad, talento y sensibilidad; cualidades que no se vieron rendidas al agotar el más mínimo recurso de la ciencia que ejercen, y que hoy en día le guste o no a los hermanos españoles le han salvado la vida a un hombre, torero, figura y mito viviente del toreo contemporáneo y quien agradecido días antes de su compromiso en AGUASCALIENTES manifestó en el máximo palacio de GOBIERNO su agradecimiento y generosidad con el pueblo mexicano.
Es de bien nacidos ser agradecidos señores y es por demás decir que mientras JOSE TOMÁS se recupera satisfactoriamente con fortaleza, entereza y categoría que le caracterizan, digo sin tapujos y con mucho orgullo que a ese torero caro y portentoso solo le queda por título, la nacionalidad ESPAÑOLA, porque en su totalidad de humanidad corre sangre mexicana ¡Y QUE VIVA EL PRINCIPE DE AGUASCALIENTES! porque aquí, les guste o no, orgullosamente ha vuelto a nacer.
Bienvenido a la vida JOSÉ TOMÁS.
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