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1 junio 2017

Se trata de una enfermedad crónica, degenerativa e incurable; que en el IMSS es controlada con biológicos de vanguardia
El Instituto Mexicano del Seguro Social en Aguascalientes, lleva el control, tratamiento y seguimiento de más de 130 pacientes diagnosticados con Esclerosis Múltiple (EM), la mayoría de ellos, desde hace más de cinco años, los cuales son controlados con biológicos de probada efectividad, que están a la vanguardia en los avances farmacológicos del mundo.
La EM es una enfermedad neurológica autoinmune, crónica y desmielinizante que afecta al sistema nervioso central, es decir, tanto al cerebro como a la médula. Ante ello, “es indispensable que se diagnostique con resonancia magnética, así lo hacemos en el IMSS, porque este es el único estudio que puede confirmar con 100 por ciento de certeza, que la persona tiene el padecimiento”, explicó el jefe de Prestaciones Médicas en esta Delegación, Alfonso Martínez Hernández.
De igual forma, dijo que la detección temprana e inicio de tratamientos, pueden favorecer una mejor calidad de vida para el paciente, por lo que instó a la población a reportar a su médico familiar, síntomas como cansancio, visión doble o borrosa, problemas del habla, temblor en las manos, debilidad en los miembros, pérdida de fuerza o de sensibilidad en alguna parte del cuerpo, vértigo o falta de equilibrio y sensación de hormigueo o entumecimiento.
Esta enfermedad afecta a jóvenes y adultos principalmente, a quienes se brinda vigilancia permanente por parte del servicio de neurología, debido a que se trata de una enfermedad que afecta directamente el sistema nervioso -de manera impredecible y con distintos grados de severidad.
“En Aguascalientes contamos con la especialidad de neurología en el Hospital General de Zona (HGZ) No.1 pero además, los pacientes con EM reciben la atención de otras especialidades como oftalmología, rehabilitación física, cardiología, traumatología, entre otras que requieren, conforme avanza la enfermedad”, mencionó el especialista.
El padecimiento se caracteriza por crisis que pueden dejar secuelas imperceptibles o muy severas en el paciente: pérdida gradual o súbita del movimiento, la vista, el habla. Daños cognitivos y alteraciones motrices irreversibles, entre muchos otros de tipo neurológico.
Martínez Hernández aseguró que los medicamentos pueden reducir la frecuencia e intensidad de las crisis, posibilitando una mejor calidad de vida al enfermo. Adicionalmente, se aplican tratamientos para propiciar y acelerar la recuperación de los ataques.
“Desafortunadamente aún no existe cura o tratamiento que pueda evitar las crisis o acabar con la enfermedad, sin embargo, hay evidencia a nivel mundial, de la efectividad del acetato de glatiramer y de los interferones, entre otros, para reducir o retrasar el deterioro del paciente… y en el IMSS, contamos con ambos, fármacos”, mencionó.
Alertó a los pacientes sobre las diferencias entre una crisis y los efectos propios de cualquier fármaco, estos últimos, son locales y pasajeros: eritemas, dolor local, discreto endurecimiento en la zona de aplicación, elevaciones térmicas, dolor musculo-esquelético, entre otros.
El costo promedio mensual de los tratamientos de esta enfermedad, superan los 30 mil pesos, mismos que se otorgan de por vida a los derechohabientes del IMSS.
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