ÚLTIMA HORA
1 mayo 2010

Por Mario César Macías Zúñiga
A una semana de que el toro “Navegante” le pegara tremenda cornada en la pierna izquierda, cogida que puso en riesgo su vida, el diestro español José Tomás salió del Hospital Miguel Hidalgo a bordo de una silla de ruedas. Leyó un comunicado en el que agradeció al pueblo de Aguascalientes por el apoyo brindado, a la Virgen de Guadalupe, y muy en especial al equipo médico que le salvo la existencia.
A continuación la transcripción de lo leído por el llamado “Príncipe de Galapagar”…
“Hola, ¡Buenos días a todos…!
No he querido abandonar el Hospital Miguel Hidalgo, sin comparecer ante los medios de comunicación, y ante los miles de aficionados de todo el mundo, que han estado pendientes de mi recuperación.
Estoy consciente de que hoy estoy aquí gracias a esas manos tan oportunas que en el ruedo taponaron mi herida, a equipo médico que me atendió, con decisión y profesionalidad desde el primer momento.
Al los doctores Alfredo Ruiz y Juan Carlos Ramírez, sin ellos no me hubiera podido agarrar a la vida con la fuerza que me agarre, y por supuesto a la virgen de Guadalupe.
Hace unos días aquí mismo en Aguascalientes, con motivo de un acto de la fundación que presido, decía: Aquí en esta tierra me hice torero, aquí recibí mi primera cornada grave, desde entonces llevo sangre mexicana en mis venas, me siento mexicano de adopción. Este discurso ha sido superado por los últimos acontecimientos.
Ayer, México, regué mí sangre, mezcle mi sangre con tu tierra. Ayer recibí la sangre de tu pueblo.
No se puede sentir uno más mexicano y más agradecido.
¡Gracias México!
¡Gracias Aguascalientes!
¡Gracias a los cientos de ciudadanos hidrocálidos que acudieron a donar su sangre!
Y desde mi experiencia y gratitud quiero hacer un llamamiento a la gente para que done su sangre a los banco de sangre, lo necesitan.
Es muy importante para la vida de las personas.
Gracias a los ciudadanos de México, de España y todo el mundo, que han estado pendiente de mi salud y han rezado por mi recuperación
Gracias al personal del centenario Hospital Miguel Hidalgo, por sus cuidados y por haberme hecho sentir como en mis casa. Gracias al gobernador del estado, gracias a vosotros, los medios de comunicación, que habéis respetado mi intimidad. Gracias a mis amigos que han estado pendientes en todo momento. Gracias a mi familia, por estar a mi lado siempre.
Gracias Alfredo, Gracias Juan Carlos…
Gracias Rogelio, han sido mi ángel de la guarda estos días. Gracias a todos.
Gracias a todos los llevo en mi corazón…”
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