ÚLTIMA HORA
19 agosto 2010
-Cuándo Estaban Enterrando a tu Hermanito, ¿qué Gritaba tu Mamá?
-Decía: “Juanito, allá no vas a tener hambre”
Por Angélica Hawley
En el país de las maravillas, en un estado donde no solo sus gobernantes como es la costumbre, sino además gran parte de su población asegura que “No pasa nada”, y que “poco nos falta para estar en la gloria”, hay otra realidad, como en Matrix que solo ve aquel que tiene la suficiente voluntad para percibir aquello que molesta, que incomoda, que no es bonito.
Una especie de mundo alterno, donde sí hay todo eso que el gobernador, los alcaldes, los y las diputadas, juran que no: hambre, muertes por miseria, falta de oportunidades, de empleo, de educación, de salud, de justicia, de vida.
Historias verdaderas con rostros, esas que usan los partidos de izquierda, derecha o centro en sus discursos para hacerle al cuento de que son muy sensibles y buscar votos o simpatías para los movimientos con los que se llenan las carteras.
Existencias que no se arreglan con una despensita de vez en cuando, con unas laminas o sacos de cemento, con obligar a los niños asistir a la escuela, o que vayan los dentistas ha revisarles los dientes.
Personas que parecen extraídas del más puro subrealismo, que nadie las ve, ni las oye, ni las asociaciones civiles que dicen defender la vida, ni las que dicen defender los derechos de quienes menos tienen.
Vivencias dignas de un guión de Diego Luna, a lo mejor así tú, yo y el de al lado empezamos a sentir verdaderamente como si fuéramos humanos más allá de la apariencia y volteamos ha ver a sus protagonistas.
Tal vez gastando otros diez millones del Gobierno en otra súper producción ahora sí nos toque el alma, (porque pedir que lo inviertan en la creación de las oportunidades que tanto se requieren es pedir imposibles).
Obispo, sacerdotes, pastores, ministros, misioneros, en este lugar de los renglones torcidos de Dios, no existen, ¿Dónde esta Monseñor, donde queda su discurso de ayudar al prójimo?, o ¿solo es valida su palabra cuando invita a repudiar a los homosexuales?, ¿Dónde están las limosnas?, porque no están donde se necesitan, ¿Dónde están los Cristianos, testigos de Jehová y Mormones que con tanto ahínco tocan las puertas invitando a conocer el amor de Dios?, aquí en este rincón de Aguascalientes no hay puertas que tocar, pero si hambre que quitar.
Hay una historia que solo puede ser contada por uno de sus protagonistas, para ello venimos hasta su hogar, para llegar a este lugar tuvimos que tomar carretera ingresando a una desviación por un camino de terracería, este sitio no tiene nombre, energía eléctrica, agua potable, ni drenaje, las casas tienen piso de tierra y están hechas con laminas viejas y rotas, sostenidas por llantas gastadas.
-¡Hola! ¿Cómo te llamas?
-Pachita.
-¿Cuántos años tienes?
-Diez.
-¿Y con quien vives?
-Con mis hermanitos, mi abuelito y mi mamá.
-¿Y tu papá?
-No tengo.
-¿Esa es tu casa?
-Sí.
-¿Cómo es?, ¿qué hay adentro?
-Un colchón que se hallo mi mamá en su trabajo, una silla y la ropa.
-¿Nos invitas a pasar?, ¿en qué trabaja tu mamá?
-Junta basura y la vende.
-Panchita, ¿qué comen ustedes?
-Cuando hay frijoles, tortillas duran, pan o sopa.
-¿Y donde consiguen su comida?
-La trae mi mamá de su trabajo.
-Supimos que no vas a la escuela, ¿por qué?
-Porque tengo que cuidar a mis hermanitos.
-Oye Panchita, hace poquito les pasó algo muy triste con uno de tus hermanitos, ¿te acuerdas de ese día?
-Sí.
-¿Qué tenía tu hermanito en la mañana?
-No sé, estaba llorando.
-¿y cuánto tiempo estuvo llorando?
-Bien mucho rato, luego se durmió.
-¿Cuándo se durmió tu hermanito qué hizo tu mamá?
-Se salió con mi abuelito a conseguir dinero para curarlo.
-Cuando se despertó, ¿qué te dijo?
-Que quería sopa, pero no había y se volvió a dormir.
-¿Qué pasó cuando llegó tu mamá?
-Lo estrujaba para despertarlo y me gritó que me saliera para la calle con mis otros hermanitos.
-Llegaron unas personas, ¿qué hicieron?
-Le quitaron a la fuerza a mi hermanito, porque mi mamá no lo quería soltar.
-Y entonces se fueron con su abuelito, ¿a dónde lo acompañaron?
-A pedirle dinero a una señora.
-¿Y después a dónde fueron?
-A comprar una caja blanca para meter a mi hermanito.
-Cuándo estaban enterrando a tu hermanito, ¿qué gritaba tu mamá?
-Decía: “Juanito, allá no vas a tener hambre”
-¿Esto es lo que vas a comer hoy, Panchita?
Se trata de desperdicios en una olla oxidada.
-Sí.
-Pero huele feo, ¿sabe feo?
-Sí.
-¿Y por qué se lo comen?
-Porque mi mamá nos dice que nos podemos morir como mi hermanito, y nos lo tenemos que comer.
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