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Aguascalentense Construye Oasis en Desierto de Sonora

31 enero 2011

Felipe Lupercio Huerta Retoma Cultura Ancestral Para Dotar de Agua al Desierto

Uno de los proyectos destacados del Programa de Compensación Ambiental por Cambio de Uso de Suelo en el estado de Sonora es el que se ubica en el rancho Triple A, en el municipio de Caborca. Ahí se utiliza técnicas ancestrales para dotar de agua al desierto, que consisten en bordos donde se represa.

Se trata del acondicionamiento de 240 hectáreas de suelo árido en donde se construyen represas que permitan aprovechar los escurrimientos de la sierra dentro de la cuenca del Río Concepción.

Este tipo de obras son conocidas como bordos o bolseo, y se trata de una técnica usual en los lugares en los que existe un promedio mínimo de precipitación anual, como lo explica el beneficiario de los apoyos otorgados por la Conafor, Felipe Lupercio Huerta: “Aquí en el desierto existe una cultura ancestral entre los primeros pobladores, dado que había poca precipitación, por lo que se hacía esta práctica de bolseo.

Estamos hablando de una práctica que viene desde el siglo 19, entonces, viendo este antecedente, empecé a hacerlo con recursos propios en un proyecto de 50 hectáreas. El resultado de la restauración de estas primeras 50 hectáreas ya se puede apreciar incluso en imágenes de satélite”.

Esas obras fueron la base para que en 2010, Lupercio Huerta solicitara a Conafor los apoyos del programa de Compensación Ambiental por Cambio de Uso de Suelo, extendiendo la superficie a 240 hectáreas. Dichos apoyos fueron aprobados por un monto de un millón 800 mil pesos.

“Aquí la precipitación es muy baja, estamos hablando de un promedio anual de 100 milímetros. Entonces, querer emprender un proyecto de reforestación o restauración con esa cantidad de agua no es viable en esta región, así que lo que estamos haciendo es encauzar el agua de los arroyos, y hacer que esa agua se infiltre en el suelo, y de esa manera, ya lo hemos visto en otros proyectos, se viene una revegetación muy fuerte, tanto de árboles como especies arbustivas y todo tipo de plantas”, apunta.

“Existe una cultura ancestral de conducir agua de los arroyos hacia bordos donde se represa, buscando obtener un doble beneficio con este sistema, la reforestación y la recarga de acuíferos”.

Tras recibir el apoyo de Conafor ha concluido los trabajos en las primeras 80 hectáreas de terreno. “Y ya estamos listos para que llegue la primera escorrentía y todo esto se inunde. Entre un bordo y otro esperamos tener una inundación de unos 30 centímetros de agua”, asegura.

Lupercio Huerta indica que se calcula que en las lluvias del pasado verano, cuando ya se tenían acondicionadas 50 hectáreas, se habrían infiltrado al subsuelo un millón de metros cúbicos de agua. “Con todo este proyecto esperamos al menos infiltrar cinco millones de metros cúbicos”.

“Estamos ahorita en una sub cuenca llamada río El Coyote y este es afluente del río Concepción, que es una cuenca bastante grande de unos tres millones de hectáreas. Lo que es en sí la cuenca del Coyote es medio millón de hectáreas. Aquí estamos prácticamente a un paso del lugar donde confluye con el Río Concepción. Entonces, tenemos arriba medio millón de hectáreas [cuya captación pluvial] baja por el arroyo del Coyote, aquí se divide El Coyote en tres, estamos al inicio de un abanico aluvial.

“Aquí estamos inmersos en una región que está rodeada por cinco ejidos, entonces, hay una presión sobre la fauna silvestre. Cuando llegamos aquí al rancho, hace 15 años, no había fauna, salvo algunas lagartijas, pero la fauna mayor, la que había anteriormente, como venados, no existía, ahora, hemos visto que este tipo de fauna comienza a llegar nuevamente.

“Cuando llegue la temporada de lluvias de 2011, y se inunde el terreno de 240 hectáreas, la humedad favorecerá el brote de plantas, hierbas y pastos, produciendo la infiltración, la recarga de los mantos acuíferos y la aparición natural de árboles de Palo Verde, que es una de las especies más importantes en este ecosistema desértico.

“Las condiciones naturales de la zona se transformarán, creando un oasis para la fauna y la flora de estas latitudes desérticas”.

Texto: Enrique Jonguitud / Comunicación Social Conafor / Sonora

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