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Presentan Obra de Saturnino Herrán en el Museo de Aguascalientes

14 abril 2011

El Instituto Cultural de Aguascalientes, a través de la Dirección de Museos y Galerías, anuncia la apertura de la magna exposición “Saturnino Herrán: Instante Subjetivo” que estará abierta al público desde el miércoles 20 en el Museo de Aguascalientes.

Con piezas prestadas del Museo de Aguascalientes, en su mayor parte, la exposición “Saturnino Herrán: instante subjetivo”, organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes en el marco de los festejos por el Centenario de la Revolución Mexicana , se estuvo exhibiendo en el Museo del Palacio de Bellas Artes desde el 28 de octubre de 2010 y hasta el 16 de enero de 2011, como parte del ciclo A las puertas del Palacio.

“Saturnino Herrán: instante subjetivo” nos ofrece 107 piezas del pintor, divididas entre Pinturas de mediano y gran formato, ilustraciones y dibujos, algunos de ellos increíbles ejemplos de lo que un genio puede hacer con un carbón y una hoja de papel. La curaduría, que se desarrolló a lo largo de un año, estuvo a cargo del equipo del mismo Museo y de Saturnino Herrán Gudiño, nieto del artista homenajeado.

A través de los ojos y las manos de Herrán, el pintor nos ofrece una visión un tanto idealizada del pueblo mexicano; al modo de Ribera o de Velázquez, toma los “andrajosos” personajes del México cotidiano y, sin necesidad de ubicarles en una mitología ajena, los dota de una personalidad propia de las deidades o los grandes filósofos representados por los, con seguridad, maestros que debió de estudiar Herrán al ser una académico de la academia de San Carlos.

El objetivo de la exposición es mostrar la obra de Saturnino Herrán (1887-1918) y destacar su papel como precursor del mexicanismo en la plástica que habría de prevalecer en las primeras décadas del siglo XX. Se incluye también una sección con ejemplos de su trabajo como ilustrador de libros y revistas. El énfasis estará puesto en el lenguaje formal propio (rastreable en las tendencias europeas de finales del XIX y en el modernismo de los albores del XX) y que empleó en sus creaciones signadas por la iconografía indígena y mestiza, adherida a la búsqueda del “alma nacional” que entonces se propugnaba.

“Saturnino Herrán: instante subjetivo” tiene como antecedente, en el gran formato, la exposición Saturnino Herrán, pintor mexicano, 1887-1987, que se instaló sucesivamente en el Museo de Aguascalientes, en la Casa de la Cultura de Monterrey, en el Centro Cultural Tijuana, en el Instituto Cultural Cabañas y en el Museo Nacional de Arte, de abril de 1987 a enero de 1988, al cumplirse los cien años del nacimiento del artista. En la actualidad, la obra de Herrán está catalogada como Patrimonio Nacional.

El conjunto de obra reunida en la presente exposición procede de distintos museos, instituciones y colecciones particulares de México, entre los que destacan: el Museo de Aguascalientes, la Pinacoteca del Ateneo Fuente de Saltillo, la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional y la Colección Blaisten del Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM.

Con esta exposición, se hace un reconocimiento a uno de los pintores más influyentes en la historia cultural de nuestro país, quien se inspiró en las tendencias europeas de finales del siglo XIX para capturar el alma nacional, trazar un nuevo camino estético y representar el sentir modernista que se desarrolló en México durante las primeras décadas del siglo XX. El catálogo que acompaña la exposición da cuenta de la importancia del artista y mostrará su trayectoria artística elaborada de 1908 a 1918.

Saturnino Herrán nació en Aguascalientes en 1887 y se mudó a la ciudad de México en 1903, después de la muerte de su padre. Su formación como pintor tuvo lugar en la Escuela Nacional de Bellas Artes bajo la tutela del catalán Antonio Fabrés, además de maestros mexicanos como Leandro Izaguirre, Julio Ruelas, Germán Gedovius y el Dr. Atl.

Envuelto en un ambiente de agitación política y guerra, Herrán permaneció como un atento observador, capturando la vida cotidiana, retratando su círculo intelectual, y buscando representar el alma nacional a partir del individuo, el cuerpo, las leyendas indígenas, las labores cotidianas y los edificios coloniales. A diferencia de sus antecesores, el pintor buscó representar la esencia del ser mexicano, más que crear una imagen idealizada y estereotipada del mismo.

A pesar de la brevedad de su vida, Saturnino Herrán legó una amplísima producción plástica, que inspiró una nueva conciencia estética y colaboró al desarrollo del muralismo. Tiempo después de su muerte, su obra se convirtió en la imagen de México, de su gente, de sus tradiciones, costumbres, y del alma nacional. Sus pinturas enfatizaron que lo mexicano está en la particularidad de su gente y en su existir cotidiano.

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