ÚLTIMA HORA
26 abril 2011
El Juez de Plaza se Lleva Mentadas de Madre por Otorgar un Rabo que el Público Consideró Excesivo
Por Abdulha Álvarez
Fotografía Cortesía de Enrique De Santiago
Difícilmente se podrá describir a la perfección lo que Juan Pablo Sánchez ha estructurado dentro del ruedo de la Plaza de Toros Monumental, ha sido una tarde distinta con matices allegados a la perfección espiritual.
Lo que Pablo Sánchez logró con conocimiento y deseos es algo fuera de la capacidad taurina actual, su forma de entender los toros deja en claro que esta para cosas mayores, para contratos fuertes y carteles de primera categoría.
La parsimonia con la que le anda al toro, la raza que le lleva a colocarse en donde casi nadie se atreve y su visión para darle forma a una faena es lo que se le agradece a este joven pero grande ya matador de toros.
Que forma de correr la mano y que manera de aguantar en los terrenos donde el olor pestilente a muerte es evidente y se puede olfatear.
Por primera ves en la naciente temporada se pudo observar una monumental de pie… con voz aprobatoria y aplausos honestos.
Y es que Juan Pablo se consagró ante su gente, en su plaza y en la tierra que lo vio nacer hace algunos años y que hoy recibe con agrado al añadido que la gente esperaba.
Juan Pablo se ha marchado de la plaza con tres orejas y un rabo, trofeos que se han logrado debido a la mística de la faena, en donde existió conocimiento excelso, valentía recia y temperamento real de un torero real.
Sebastián Castella sigue siendo un torero pulcro, un añadido que defiende su sitio por sobre todas las cosas que le puedan obstaculizar y que jamás deja de aprender delante de los toros.
Esta tarde ante el deslucido encierro, el de tierras parisinas vivió momentos interesantes que le valieron pasear un apéndice por el arenoso albero.
Definitivamente la tarde del 25 de abril del 2011, podrá escurrirse de la mente y del corazón.
En el ruedo el toro lo es todo…
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