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15 mayo 2011
Permite Aplicar Penas de Hasta 20 Años a Quienes Cometen Delitos Graves
Por Mario Mora Legaspi
La crisis de valores y la falta de formación en el seno familiar son el origen de las conductas delictivas de menores infractores, y no la falta de penas severas en la Ley, declaró el magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Fernando González de Luna.
Radicalizar las penas que se imponen a menores infractores no es la solución para terminar con acciones delictivas de este sector de la sociedad que por su edad -entre 12 y 17 años- se encuentra aún en proceso de formación.
Aseveró el funcionario que lo más importante es la formación en valores dentro del seno familiar donde se predique con conductas rectas y éticas que el menor asimile como ejemplares y que contribuyan en su formación y maduración en torno a ese concepto de vida.
Debemos reconocer que son muy importantes las políticas públicas que lleva a cabo el Estado para conducir al adolescente en su formación apegado a conductas positivas, encaminadas al deporte, el trabajo, al estudio, la cultura, la sana recreación, etcétera pero estas de poco servirán, si el adolescente no tiene una formación sólida.
En este sentido, aseguró González de Luna, el Estado no puede asumir la responsabilidad que por derecho y por natura le corresponde a la familia. Efectivamente el Estado tiene la obligación de sancionar con eficacia al adolescente infractor de modo que este sea reinsertado a la sociedad.
En la entidad a través del Poder Judicial se cumple con esta obligación, y a la vez se procura con acciones distintas a las medidas de retención, que estos sean reinsertados a la sociedad con base en la Ley del Sistema de Justicia para Adolescentes del Estado.
A los menores infractores se les aplica el mismo criterio en cuanto a los tipos penales que se establecen en la legislación penal, es decir a la que se le aplica a los adultos, pero el juez especializado impone las medidas y beneficios al procesado con base en la propia Ley para adolescentes.
Los beneficios le permiten al menor inculpado gozar de procedimientos alternos para reencauzarse, teniendo la oportunidad de corregirse, y reinsertarse a la sociedad; estos procedimientos pueden ser la -suspensión del proceso a prueba-, y acuerdos reparatorios-, entre otros.
Aguascalientes cuenta con la Ley para Adolescentes más severa del país que permite aplicar penas de hasta 20 años a quienes cometen delitos graves, comparado con Tabasco que permite como máximo 8 años, y el Distrito Federal solamente 5 años, por citar sólo algunos ejemplos, por lo tanto en el estado si hay preocupación por aquellas conductas graves cometidas por adolescentes.
El magistrado González de Luna afirmó categórico que el régimen de justicia vigente o cualquier otro, no será suficiente para que los jóvenes se reinserten a la sociedad, si no cuentan con el apoyo familiar o de quien ejerza en él la responsabilidad de su formación, aún cuando sean atendidos adecuadamente para su reinserción en el sector gubernamental. Mientras tanto podrán ser presa fácil de la delincuencia que en muchas ocasiones los utiliza como “carne de cañón”.
Dijo el funcionario que en un sector de la sociedad se han vuelto prácticas cotidianas la “mordida”, la sustracción indebida de herramientas o material de trabajo del centro de labores, la compra de productos pirata, la evasión de impuestos, el alterar el medidor de la luz para no pagarla, obtener créditos con el deliberado propósito de no pagarlos, entre otras acciones. “Son acciones contrarias al derecho y a la ética, que nos alejan del modelo del buen ciudadano”, indicó.
Sostuvo que es menester generar una cultura del cumplimiento de la ley, a fin de garantizar el Estado de Derecho indispensable para convivir en sociedad, generar un alto sentido de responsabilidad y dimensionar la importancia de rescatar los valores y el cumplimiento de la ley.
Es necesario impulsar la cultura de la legalidad, que es indispensable para que funcione todo modelo o política pública advirtió el presidente del Poder Judicial en Aguascalientes, Fernando González de Luna.
“No debemos tocar fondo para comenzar a cambiar, debe haber un cambio de mentalidad en el que la ley sea una forma de vida personal y social”, finalizó.
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