ÚLTIMA HORA
16 agosto 2011
Por Mario Mora Legaspi
Hay que tener confianza en los jóvenes, pues si bien hay quienes se han extraviado en el camino existen muchos que se esfuerzan por prepararse y asumir los retos que se presentan, sostuvo el Arzobispo de Yucatán, Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, quien dijo que las redes sociales cumplen con una función importante de comunicación, aunque existe el riesgo de que las personas adictas al internet pierdan sus relaciones interpersonales por estar comunicadas con otras que se encuentran distantes o lejanas físicamente de ellas.
Entrevistado durante su visita a esta capital para participar en la culminación de las festividades en honor de la Virgen de la Asunción, el jerarca religioso dijo que él ve a los jóvenes con un horizonte muy amplio de esperanza. Se refirió a la Jornada Mundial de la Juventud 2011 con el Papa Benedicto XVI, al que asistirán alrededor de un millón de muchachos y muchachas procedentes de todos los confines del mundo.
La Arquidiócesis de Yucatán envió una delegación integrada por 130 jóvenes y cinco sacerdotes, detalló monseñor Berlie Belaunzarán, quien se mostró contento de estar en su tierra natal y de tomar parte en las fiestas patronales de la Virgen de la Asunción.
Cuestionado sobre si los jóvenes tienen sentido religioso, el Prelado dijo que su modo de pensar es diferente al de las anteriores generaciones. “Tienen sensibilidad religiosa, pero sus manifestaciones son distintas, por ejemplo, hay quienes no besan la mano del sacerdote como se hacía antes, tampoco se santiguan frente a un templo, pero tienen sensibilidad religiosa y son profundamente defensores de la justicia y el respeto a la dignidad de la persona, además de luchar por un medio ambiente más sano”, explicó.
Son jóvenes con valores morales y con ganas de un mejor mundo para todos, enfatizó el Arzobispo de Yucatán.
Sobre el uso desmedido del internet y de las llamadas redes sociales, monseñor Berlie Belaunzarán indicó que “todo fenómeno es positivo pero también tiene su lado negativo”. Efectivamente el internet nos acerca a muchas personas, pero pone en riesgo las relaciones interpersonales con nuestra gente más cercana, con los que tenemos próximos, “ese es el peligro”.
Luego afirmó que en el mundo existe una doble semilla, la del bien y la del mal, que explica las divisiones entre las personas y la que vive la persona al interior de sí misma.
El futuro de la historia del Reino de Dios es un crecimiento. Dios tiene infinita paciencia y ello explica su optimismo. Él sabe esperar, confía en la buena semilla, que nace, crece y llega a la cosecha.
El crecimiento tiene una meta, la cosecha que en la vida es el juicio al final del tiempo, en el que la cizaña será quemada y en cambio el buen grano se llevará a los graneros del Señor, expresó-
Jesucristo aparece siempre como Sembrador al inicio y como Juez al final de cada existencia.
La frase final que contempla los buenos en la gloria del Reino es una clara referencia a la relación y dependencia con Dios padre.
Monseñor Berlie Belaunzarán sostuvo que el bien y el mal forman el tejido de la historia humana y personal.
Es necesario imitar a Dios en su paciencia, rechazando toda intransigencia y egoísmo.
“Cuántas veces los creyentes se pueden ver arrastrados por una ansia apocalíptica, que los hace jueces implacables, exigentes, irreductibles hacia sus hermanos. Olvidando la sabia frase de Jesús: “El que esté limpio que tire la primera piedra”.
“Dios nos ve con ojos de misericordia, debemos ser humildes y serenos, para saber esperar sin renunciar a la esperanza”, consideró enseguida.
Luego apuntó que cada cristiano debe comprometerse en solidaridad fraterna con compromisos viables, que hacen el bien, promueven la persona, generan beneficios reales, hacen convergente y productivo, el ingente potencial humano que cada persona tiene en sí mismo y que puede generosamente poner al servicio de los demás.
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