ÚLTIMA HORA
22 agosto 2011
Con 30 años de servicio dentro del Cuerpo de Bomberos Municipal de Aguascalientes, bien podría decirse que ya se habla de tú con las llamas, pero la satisfacción con la que siempre ha realizado su trabajo, el espíritu de ayudar a los demás y el orgullo de pertenecer a los llamados tragahumos, le ha permitido superar cualquier tipo de miedo.
El Teniente Carlos Carrillo Espinoza ingresó, primero, a la Policía Preventiva y luego, por gusto, a Bomberos, el 9 de mayo de 1976, cuando prácticamente en esta ciudad capital no había un cuerpo bien formado e integrado de estos servidores públicos.
La Abuelita era la única unidad con la que se contaba para salir a prestar cualquier servicio y Carrillo Espinoza recuerda que este camión, marca International, de modelo aproximado 1936, era objeto de muchos cuidados y mantenimiento constante.
“Nunca nos falló. Jamás nos de dejó tirados a medio camino rumbo a un incendio o contingencia. Entonces, éramos poco más de 20 los bomberos que habíamos y trabajamos turnos de 24 horas por otras 24 de descanso. En cada turno, había un oficial encargado que sabía operar La Abuelita y era él quien nos daba las indicaciones de lo que teníamos que hacer en los sitios a los que llegábamos para sofocar algún siniestro”, recuerda nuestro entrevistado.
En noviembre de 1976, unos cuantos meses después de que Carrillo Espinoza entrara a formar parte del equipo de bomberos, se recibieron dos camiones provenientes de los Estados Unidos, las máquinas UB 51 y UB 52, lo que representó un gran alivio, en todos aspectos.
La Abuelita, con capacidad para transportar únicamente 800 litros de agua, tenía que ser acompañada siempre por un camión cisterna con capacidad de 10 mil litros del vital líquido, con objeto de enfrentar mejor el reto de apagar las llamas.
Al llegar las máquinas UB 51 y UB 52, añadió Carrillo Espinoza, fueron recibidos también un capitán y un sargento norteamericanos, quienes por espacio de 15 días impartieron una capacitación muy completa, en la que enseñaron a los pocos bomberos que habían aquí todo lo relacionado como el manejo de las escaleras telescópicas, el correcto uso de las mangueras y lo relativo a las motobombas, aún y cuando no se contaba con éstas localmente.
Desde hace cinco años, Carrillo Espinoza se desempeña como encargado del almacén del Cuerpo de Bomberos, pero dice mantener siempre la disposición de entrar en acción como tragahumo en cualquier momento, si las circunstancias así lo exigieran.
Aún recuerda lo aparatoso y complicado que fue el incendio que consumió en su totalidad la fábrica de Estambres San Marcos, a finales de la década de los años setenta, donde afortunadamente no hubo desgracias personales que lamentar. No sucedió lo mismo en otro siniestro de grandes proporciones, donde toda una familia quedó calcinada al interior de una cartonera, recuerda Carrillo Espinoza.
Como bombero, dijo, siempre se tiene que tener la responsabilidad de reconocer bien el terreno donde se va a laborar y hacer una rápida estimación del volumen de fuego que se ha de extinguir, esto con la finalidad de poder actuar con la mayor prontitud posible y salvaguardar lo más posible la propia integridad física.
Para finalizar, el Teniente Carlos Carrillo Espinoza, con aproximadamente 40 reconocimientos diversos recibidos durante su amplia trayectoria en esta actividad, señaló que el Cuerpo de Bomberos Municipal de Aguascalientes goza del respeto y la simpatía entre la población “y en no pocas ocasiones se me ha enchinado la piel en desfiles donde nos hemos presentado y la gente nos aplaude y ovaciona”, concluyó.
Deja tu Comentario