ÚLTIMA HORA
25 agosto 2011
Boletín de Prensa
En lo que va del sexenio se han registrado poco menos de 77 aumentos en la gasolina, disparando el precio de alimentos y otros productos. El sexenio de Felipe Calderón inició con 13.8 millones de personas en condición de pobreza alimentaria, para el 2011 la cifra casi se ha duplicado ya que ahora se cuentan más de 25 millones de personas en esta condición.
Hablando comparativamente; con un salario mínimo el primero de diciembre de 2006 se compraban 7.22 kilogramos de tortillas, mientras para el primero de marzo de 2011 sólo se adquirían 5.42 kilogramos; 48 piezas de pan (el que se come), contra 39 en el mismo periodo; 7.71 litros de leche, contra 4.27; 4.2 kilogramos de huevo, contra 3.32.
En la fecha de arranque del “calderonato”, el salario mínimo diario era de 48.67 pesos (zona geográfica A) y el precio, también diario, de la canasta alimenticia recomendable de 80.83 pesos (una diferencia de 66%); el primero de marzo de 2011 el mini ingreso ascendió a 59.82 y la canasta alimenticia a 171.37 pesos (una diferencia de 106.5%). El primero de diciembre de 2006 un trabajador requería laborar 13.19 horas para adquirir la Canasta básica, para el primero de marzo de 2011 la jornada se incrementó a 22.55 horas, una diferencia de 71% entre una fecha y otra.
Hablando de trabajo, Calderón cuando era candidato ofreció, la creación de 800,000 trabajos remunerados al año; su máximo histórico en generación de empleo no ha superado los 700 mil en un año. Según cifras del INEGI más de 951 mil trabajadores quedaron sin empleo entre junio de 2008 y marzo de 2009. La Encuesta Nacional de Empleo indica que en septiembre del 2000, el número de desocupados era de 1 millón 120 mil personas, en 2010 la cifra creció a 2 millones 650 mil, esto significa que en los últimos 10 años, 1millón 530 mil personas ya no tienen trabajo.
El gobierno federal ha sido indolente ante la situación de extrema pobreza que atraviesa el país, se han aumentado impuestos, elevado costos, se han dejado de lado las políticas de creación de empleos y condiciones favorables para que las empresas se establezcan.
Impulsar el mercado interno fortaleciendo la generación de empleos en pequeñas y medianas empresas, para una distribución más equitativa de los beneficios de la economía. Eso implica un nuevo pacto fiscal que permita financiar el gasto social y la inversión pública productiva. Se requiere también de mejores condiciones para el acceso al crédito a las empresas y de incentivos que propicien el desarrollo regional integral. Se requiere un nuevo modelo fiscal que cumpla no sólo funciones tributarias sino distributivas y de inducción al desarrollo.
Los atributos:
Requerimos un liderazgo que comprenda la importancia estratégica de un sector productivo emprendedor que genere empleos de calidad y contribuya a la construcción del bienestar social. Un gobernante creativo, que haya reaccionado con inteligencia frente a los obstáculos.
Si se puede cambiar:
En contraste con la situación nacional, el D.F. vive un clima de tranquilidad que garantiza estabilidad y estimula la inversión, lo que ha convocado a empresarios de todo el país a instalarse e invertir para el largo plazo. Hoy la Ciudad de México recibe el 76% de la inversión extranjera del país, en 2 años más de 35 mil millones de pesos en inversión privada se han realizado a través de la Oficina de Apertura Rápida de Negocios y aunque no ha podido escapar de la crisis, se han generado más de 200 mil puestos de trabajo y otras tantas personas han recibido un seguro de desempleo.
El destino de un país está en manos del progreso de sus ciudadanos. Por tal motivo no podemos seguir haciendo las mismas cosas de siempre.
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