Palestra Aguascalientes

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Una Aguascalentense Narra Concierto de Maná en Tenerife

25 septiembre 2011

Por Alejandra Zamarripa

No puedo irme a la cama, sin completar esta catarsis emocional.
Y como dice el dicho: “un buen gallo donde quiera canta”, hoy ha cerrado su gira por España, el histórico grupo Maná, aunque nunca me he declarado fanática, sí que soy de la época de sus canciones y me las sé todas de pe a pa.

Con una trayectoria de más de 15 años, creando música y uniendo pueblos y países, Fher, Juan, Sergio y Alex, reunieron a más de 28,000 Chicharreros en el Estadio Heliodoro Rodríguez de fut bol en Tenerife, isla que agradeció con gritos, aplausos y tarareando cada tema como si de mexicanos se tratara.

Su nuevo material, “Drama y Luz” no ha dejado indiferente a ningún espectador, mucho menos a mí, que comparto patria con ellos.

Ya les había dicho en ocasiones pasadas, que cuando uno vive tan lejos de su tierra y un paisano viene en la misma dirección, provoca un reencuentro del pasado. Hoy me he teletransportado a mi época, una de las más felices que he tenido en Aguascalientes, donde lo único que era obligatorio era divertirse, disfrutar y ser joven.

Hoy se me han venido a la mente imágenes de personas muy importantes en mi camino, que aunque parece que las he dejado atrás, siempre van conmigo.

Iniciaron con su canción promocional “Lluvia al corazón”, un cuarto de hora más tarde de lo programado, Maná inició su concierto dándolo todo, prendiendo al público, jóvenes y no tan jóvenes, con una puesta en escena muy mexicana, con videos de nuestros lugares maravillosos, nuestra gente y nuestros colores.

Hoy me di cuenta que Maná y yo tenemos mucho más en común que lo que pensaba, porque no sólo yo, llevo siempre presente en mi corazón a mi MÉXICO, ellos en todo momento resaltaban nuestras costumbres, explicaban al público nuestras palabras, presumían de las mujeres mexicanas: “muy apasionadas pero muy duras”, y la bandera tricolor fue lo más visto de la noche.

Cuando la piel erizada no podía sentirse más, interrumpieron a mitad del concierto, dando la gratísimas sorpresa de subirse en una plataforma a mitad del estadio, justo a mitad de todo el público, con instrumentos sencillos, mostrando una gran cercanía con la gente, y dedicándonos unas cuantas rancheras al estilo Maná.

No hace falta que les cuente, el nudo en la garganta que se hace, el esfuerzo que hay que hacer para aguantar como las machas el llanto de emoción y las ganas de gritar con ellos: “Viva México cabrones”.

Con fuertes bombazos de fuego y gran intensidad en la batería, terminaron con un popurrí de las “viejitas”, ahí fue donde más se notó quiénes somos de la “banda”, quienes hemos crecido con ellos, quienes hemos bailado sus canciones y quienes somos “Latinos”.

Cerraron con una gran canción que define mi sentir: “labios compartidos”, así es, labios, corazón, espíritu y mente compartidos entre dos tierras que me han dado felicidad, entre dos grandes amores la familia y mi familia. Una división que cada día me hace sentir mejor persona.

Ahora sí, me puedo ir a la cama, satisfecha, por haber compartido este par de horas de intensa emoción.

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