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3 octubre 2011
Alumno Agredió a Compañero en Clases y lo Mandó al Hospital
La Comisión Estatal de Derechos Humanos emitió una recomendación a autoridades del sector educativo a fin de prevenir violaciones a derechos humanos de los escolares a consecuencia del abuso escolar, mejor conocido como Bullying. La recomendación número 13/2011 dirigida a autoridades de la escuela secundaria técnica número cinco, se establecen una serie de medidas que buscan sanear las relaciones entre los propios alumnos.
El organismo pidió la creación de un reglamento escolar, que establezca los derechos y las responsabilidades de cada uno de los sujetos que intervienen en el ambiente escolar, en relación con los demás, y debe tener como fin evitar la violencia.
Se debe especificar los términos en los que se obligue a los miembros de la comunidad escolar; así como las prohibiciones y reglas que establezcan límites para los niños, considerando que sancionar no significa condenar, apenar o humillar, sino elevar la responsabilidad; también se debe resaltar que la expulsión del alumno nunca será la solución, pues si se quiere atacar el problema de fondo, se debe mejorar la autoestima y las habilidades sociales del estudiante.
De igual forma se pidió mediante la recomendación, que se convoque a los maestros a asistir a cursos y talleres con capacitadores especialistas en derechos humanos, que les proporcionen los conocimientos necesarios respecto de los derechos humanos, y los relacionados con la niñez.
Los profesores deberán ser orientados sobre los métodos de enseñanza que deben aplicarse para que los alumnos reconozcan no sólo sus derechos fundamentales, sino el cumplimiento puntual de todas sus obligaciones escolares, así como el respeto a sus maestros y a la disciplina escolar.
Sobre este aspecto, la CEDH consideró de fundamental importancia hacer énfasis en que, por cada derecho humano que tienen los jóvenes, también existen obligaciones que deberán acatar con responsabilidad, a fin de mejorar el ambiente escolar.
Difundir el contenido de los derechos fundamentales de los niños, niñas y los adolescentes así como conocer estos derechos formará una cultura de respeto a la dignidad de niños, niñas y adolescentes.
El organismo protector de los derechos humanos estimó pertinente promover la cultura de la denuncia y el respeto. Para ello pidió la instalación de un buzón para que los niños, niñas y adolescentes, sin temor tengan la oportunidad de denunciar el maltrato que sufren o que saben que padece otro adolescente. Lo anterior para que el centro escolar sea una institución no sólo académica sino protectora de la niñez, y tome las acciones conducentes y, en su caso lo comuniquen a la autoridad competente.
Cabe señalar que esta recomendación fue emitida como resultado de los hechos ocurridos el día 29 de enero del 2010, en donde los reclamantes presentaron ante este organismo escrito en donde narraron los hechos motivo de su queja, consistente en que su hijo recibió agresiones físicas de parte de uno de sus compañeros de salón lo que le ocasionó diversas lesiones, ello dentro del propio plantel.
A partir de este hecho la CEDH realizó diversas indagatorias reunió pruebas y testimonios liberando de responsabilidad a maestros y personal docente, sin embargo, encontró la ocasión para recomendar a las autoridades de educación acciones muy específicas para neutralizar los efectos del Bullying.
Cabe destacar que de acuerdo a especialistas consultados por la CEDH, la experiencia de ser víctima por un tiempo prolongado produce efectos devastadores en la imagen propia y en la construcción de la autoestima personal.
La víctima puede tener consecuencias graves que pueden desembocar en fracaso y dificultades escolares, niveles altos y continuos de ansiedad, fobia a ir a la escuela, pánico a salir de la escuela por temor a ser agredido, problemas de insomnio, hipersensibilidad que lleva al aislamiento, pensamientos suicidas y en definitiva una conformación de una personalidad insegura e insana para el desarrollo correcto e integral de la persona.
Las dificultades de las víctimas para salir de la situación de ataque por sus propios medios provocan en ellas efectos claramente negativos como el descenso de la autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos con la consiguiente imposibilidad de integración social y académica. En este sentido, la imagen que terminan teniendo de sí mismas puede llegar a ser muy negativa en cuanto a su competencia académica, conductual y de apariencia física.
En contraparte, también el agresor está sujeto a consecuencias indeseadas y puede suponer para él un aprendizaje sobre cómo conseguir los objetivos y, por lo tanto, estar en la antesala de la conducta delictiva. La conducta del agresor consigue un refuerzo sobre el acto agresivo y violento como algo bueno y deseable y por otra parte se constituye como método de tener un estatus en el grupo, una forma de reconocimiento social por parte de los demás, en evidente riesgo de daños emocionales que pueden ser tratados adecuadamente una vez que son detectados.
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