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15 marzo 2012
La Orquesta Sinfónica de Aguascalientes invita al Concierto de las Catedrales que se celebrará en la Catedral de Aguascalientes este viernes 16 con la dirección de Román Revueltas Retes, los solistas, Cecilia Ramírez, Aida Alvarado, Víctor Campos Leal y Carlos Arturo Mendoza y el Coro de Opera de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes y que contará en el programa con el Stabat Mater de Gioacchino Rossini.
Román Revueltas Retes comienza una nueva etapa como Director Musical de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes con la encomienda de crear nuevos públicos y acercar a la OSA a la población de nuestro estado. Bajo su batuta, la orquesta se presentará en plazas, calles y escenarios al aire libre ofreciendo programas atractivos y accesibles.
Revueltas realizó sus estudios en Israel, Bélgica y Alemania. Ha compuesto varias obras sinfónicas que han sido estrenadas por orquestas como la Filarmónica de la Ciudad de México, la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, la Filarmónica de Jalisco y la Orquesta Sinfónica del Estado de México. Ha sido también solista al violín con todas las orquestas mexicanas y sus presentaciones en el extranjero lo han llevado a ciudades como Los Ángeles, San Francisco, Lima, Bogotá, Roma, Madrid y Barcelona, entre muchas otras. Ha grabado diversas obras de autores mexicanos. Entre sus interpretaciones destaca su participación al lado del violinista Henryk Szeryng en la interpretación del Doble Concierto de J.S. Bach. Es el primer violinista mexicano en haber presentado en recital los 24 Caprichos para violín solo de N. Paganini.
Como director, ha actuado al frente de diferentes orquestas mexicanas como la Orquesta Sinfónica Nacional, la Orquesta Sinfónica del Estado de México, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, la Orquesta Sinfónica de Xalapa, la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez, la Filarmónica de Acapulco, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato y la Orquesta de Cámara de Bellas Artes. Ha tenido también presentaciones en Francia, Italia y Sudamérica, dirigiendo la Orquesta Sinfónica Nacional de Argentina, la Orquesta Sinfónica Nacional de Ecuador, la Filarmónica del Veneto y otras agrupaciones orquestales.
El Coro de Ópera de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes La agrupación ha participado en las siguientes óperas: Lucía de Lammermoor, Fidelio, Carmen, Gianni Schicchi, Madamma Butterfly y Rigoletto. Ha interpretado el Réquiem y la Gran Misa en do menor de Mozart, la Novena Sinfonía de Beethoven y la Creación de Hayden con cantantes de talla internacional como Silvia Rizo, Lourdes Ambriz, Oliva Gorra, Jorge López Yáñez, Jesús Suaste, entre muchos otros. Su repertorio comprende música desde el siglo XVI hasta el XXI, en géneros como ópera, zarzuela, comedia musical y música internacional de varios países en sus idiomas originales, sin faltar la música de compositores mexicanos.
El Stabat Mater de Rossini se estrenó en París, en la Sala Vantadour el 7 de enero de 1842 y causó inmediatamente una gran admiración. La obra alcanzó una fama desorbitada que se prolongó durante todo el siglo XIX. Buena muestra de ello son los hiperbólicos elogios de la crítica contemporánea: por esta obra el crítico musical catalán Pau Piferrer llegó a comparar a Rossini con Miguel Ángel. Todavía en La Regenta de Clarín es citada esta obra como destacada composición que arrebata a la protagonista en la catedral de Oviedo, en una escena situada a finales del siglo XIX.
Ciertamente el Stabat Mater es una obra notable por su belleza melódica, sus efectos rítmicos y sonoros y su tratamiento de la voz. Se compone de diez números que comienzan con una introducción orquestal algo tenebrosa seguida del mismo tema iniciado por el coro y el cuarteto de solistas.
El segundo número cuius nimam es una bella aria para tenor, no exenta de la brillantez operística habitual en Rossini. Sigue un inspirado dúo para soprano y mezzo (no. 3 Quis est homo) un aria para bajo (no. 4 Pro pecattis), y un fragmento de a cappella es (es decir, sin orquesta) para el bajo y el coro, que se inicia con un gran alarde de austeridad, pero luego conduce a bellos juegos sonoros entre la voz y el bajo y el canto del coro.
El número 6, último compuesto en la primera etapa (hacia 1832) es un airoso cuarteto (Sancta mater, istud agas) al que sigue la cavatina para mezzo-soprano (Fac ut portem, no.7) y el aria para soprano y coro (Inflammatus et accensus), acompañados por una orquesta de considerable sonoridad pues intervienen la percusión y el uso de trombones en algunos pasajes. Esta aria es la más famosa de la obra y a veces se incluye en recitales de grandes sopranos.
El No. 9 es un cuarteto con coro y sin orquesta (Quando corpus morietur) y precede al gran final, de gran sonoridad (Amen in sempitena saecula, no. 10) en una extensa fuga. El carácter de este último número es el más adecuado al concepto que posteriormente se tuvo de la música religiosa, y fue motivo para que algún comentarista llegase a dudar de su autenticidad.
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