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19 marzo 2012

Ópera Carmen: Sobre Arte y Toros

En Días pasados se llevó a cabo en Aguascalientes, en la plaza de Toros San Marcos, la Representación de la Ópera Carmen de Georges Bizet. En dicha escenificación se incluyeron una serie de elementos que vale la pena comentar.

Por principio la puesta en escena incluyó la participación de un grupo de niños que intervinieron en partes corales. Del mismo modo se lidió y dio muerte a un toro.

Más allá del discutible valor artístico de la representación, lo que mueve necesariamente a la reflexión es el encuentro de dos aspectos que pueden parecer antagónicos: el Arte y la Barbarie.

Entendemos que el Arte es una de las manifestaciones humanas de mayor complejidad, ya que en ella se involucran las facultades más elevadas de la naturaleza humana. El Arte de alguna manera es muestra de nuestra capacidad de humanizarnos a nosotros mismos. La creación de la belleza, de lo novedoso y lo profundo es aspiración legítima de todo artista.

Arte es también el concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea real o imaginario. Mediante recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, el Arte permite expresar ideas, emociones, percepciones y sensaciones. Para que una obra de Arte sea plasmada se requiere, indudablemente, de un material que permita expresarlo. Así como el lienzo para el pintor, una pieza de mármol para el escultor, la palabra para el poeta, el sonido o un instrumento para el músico, nos permiten disfrutar de una obra de arte en un cuadro, una escultura, un poema o un concierto.

¿Es Arte la fiesta de los Toros?… cuando el torero se vale de un ser vivo y sintiente, como es el toro, para recrearse y regocijarse en el dolor y dejar como manifestación de “su obra” un cadáver torturado y masacrado… ¿es esto Arte? ¿Es esto comparable al verdadero Arte?

El apelar al valor cultural de los toros como tradición (el término tradición no obliga a la bondad), para justificar su existencia, resulta insostenible. Sabemos que en esta añeja fiesta se remite al antiguo mito griego del Minotauro del famoso laberinto. En España se arraigó fuertemente y se le considera una fiesta llena de simbolismo.

Sin embargo, valdría la pena preguntarnos por la vigencia de ese mundo que dio origen a esta fiesta. Sin duda que eso no existe más.

Lo que tenemos en cambio es una fiesta vuelta espectáculo y es eso lo censurable. La fiesta de los toros devino en un espectáculo sujeto a los criterios de orden comercial y no en una fiesta ritual y tradicional como lo quieren hacer pasar sus defensores. Un torero es una persona que gana millones al participar del espectáculo público de dar muerte a un animal.

La fiesta de los toros es en sí misma censurable. ¿Qué decir cuando esto se mezcla con una Opera? El resultado no puede ser más que desafortunado, pues lo que tenemos es que conviven dos elementos contrarios.

Los diccionarios definen la barbarie como aquella condición de un grupo humano que realiza actos contrarios a la civilización. El ser civilizado implica necesariamente el vivir siempre con la conciencia del respeto por lo demás y por el medio. El Arte es en este sentido una manifestación viva de la civilización. La muerte y la falta de respeto por la vida son signos de Barbarie. Pretender unir Arte y toros no puede dar más que como resultado un acto de Barbarie digno de la más decadente sociedad Romana. Habla de una profunda ignorancia y de una total falta de sensibilidad y conocimiento artístico.

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