ÚLTIMA HORA
22 abril 2012
(Fotografías Iván Ramírez y Saraí Batres)
Por Saraí Batres
Canciones de antaño con arreglos muy modernos, hicieron la delicia de quienes se dieron cita en el Teatro del Pueblo para disfrutar de la actuación de Kalimba, cuya presentación marcó en dicho sitio, el inicio de la Feria Nacional de San Marcos 2012.
Dejando en claro que no quiere saber absolutamente nada de los medios de comunicación, el ex-integrante de OV7 rehusó las entrevistas, inclusive extremó precauciones para evitar toparse con la prensa el descender del vehículo que lo transportaba directamente al escenario.
Poco después de las 21:00 horas, las aproximadamente seis mil personas que acudieron emitieron exclamaciones de júbilo y sonoros aplausos, al escuchar los acordes de “Amar y querer” con la que Kalimba abrió el show que se prolongó por poco más de una hora.
En compañía de diez músicos, el cantante que recientemente tuvo problemas legales al estar acusado de violación, pareció haber dejado atrás los conflictos para dedicarse completamente a su público, al que afirmó “esta es la última vez que me presento como solista” y por otra parte asegurar que Aguascalientes ha sido la plaza que más satisfacciones le ha dejado en una gira y ante ello, la imposibilidad de rechazar la invitación para estar en la verbena abrileña.
En medio de un ambiente de gran júbilo en el que las personas no dejaron de cantar junto al también actor y compositor, se escucharon melodías diversas, lo mismo aquellas que se hicieron famosas en su voz y otras más de los grandes de la música como Juan Gabriel o Camilo Sesto.
Así, tanto en acústico como con los sonidos modernos que pese a su originalidad no quitaron la esencia de las canciones, se escucharon temas como “No me quiero enamorar”, “Tocando fondo” o “Latin party”, pero también “Perfume de gardenia”, “¿Quién será?”, “Déjenme que estoy llorando”, “No tengo dinero”, “”He venido a pedirte perdón” y “Melancolía”.
Bajo un ambiente muy agradable los minutos transcurrieron con rapidez, siendo uno de los momentos más sorprendentes cuando Kalimba, transportado en hombros, recorrió gran parte de la explanada del teatro, ante la mirada atenta de los espectadores que a su paso le manifestaban su cariño.
El reloj rondaba las 10:30 de la noche cuando Kalimba se despidió, no sin antes presentar a sus músicos y agradecer una vez más encontrarse en la Tierra de la Gente Buena, a la que sin duda dejó con un excelente sabor de boca al concluir el evento.
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