ÚLTIMA HORA
1 julio 2013
En el 2002 le detectaron un tumor por el cual perdió la vista pero logró salvar su vida
Su nieta Cecilia Rodríguez Lezama es quien la orienta a contestar los módulos del INEPJA
Don Silvestre Rodríguez González nació el 31 de diciembre de 1944, en El Refugio de Providencia, Cosío; hace más de 10 años perdió la vista, pero ese no fue un impedimento para que actualmente curse se educación primaria en el Instituto para la Educación de las Personas Jóvenes y Adultas de Aguascalientes (INEPJA).
“Cuando era niño sólo estudié hasta tercero de primaria y dejé de estudiar porque mi papá me mandaba a cuidar los animales al monte o al barbecho, desde muy chiquito empecé a agarrar la yunta y el arado, a desbordar y pues ya no me mandó a la escuela, tuve que trabajar desde chiquillo” recuerda Don Silvestre.
“Pasaron los años y de joven me puse a trabajar formalmente y ya no hubo tiempo de regresar a la escuela, nada más sabía leer y escribir, pero en mi trabajo de operador tenía que anotar a los 19 socios que había, hacia las cuentas de las horas que llevan gastadas y cuantas les faltaban, fue así como terminé de aprender a sumar, restar y multiplicar” asegura el señor Rodríguez González.
El 2002 sería un año que marcó la vida de Don Silvestre “una vez, salí y había un depósito de agua enfrente de la capilla, vi una mancha blanca a lo lejos, regresé y le dije a mi esposa que no veía bien, fuimos con un oculista en Aguascalientes que me explicó que tenía un tumor, pero no tenía dinero para operarme”.
“Uno de mis hijos se fue a Estados Unidos y me mandó dinero para la operación pero el tumor estaba muy avanzado, ya me había acabado casi toda mi vista; el doctor que me operó, Carlos Ramírez Gómez le informó a mi familia que antes no me mató esta enfermedad porque el tumor ya estaba llegando al cerebro”.
Diez años más tarde, el 25 de octubre del 2012, promotores del INEPJA tocaron la puerta de la casa de Silvestre Rodríguez González para invitarlo a incorporarse a los servicios educativos que brinda el Instituto “desde chico tenía ganas de seguir estudiado, cuando me preguntaron de inmediato dije que sí, ahora tengo la posibilidad de terminar la primaria gracias a la ayuda de mis hijos y mis nietos, mientras ellos me ayuden yo le voy a seguir” señala con orgullo.
Cecilia Rodríguez Lezama, nieta de Don Silvestre, se ha convertido en su asesora, pues es ella quien lo orienta a contestar los módulos del INEPJA que estudia su abuelo “yo le hago las preguntas y él me va contestando que escribir en los libros que estudia”.
“Mi abuelo tiene muchas ganas de superarse, le echa muchas ganas a lo que está estudiando, tiene muchas ganas de aprender, yo miro que se esfuerza en lo que hace, incluso él le ayuda a mi hija con las tablas de multiplicar, se las sabe muy bien” afirma con satisfacción Cecilia Rodríguez.
Para finalizar, Don Silvestre a sus 68 años de edad hace una invitación “a todos los jovenes que no terminaron la primaria o secundaria pues que la acaben porque es muy bueno saber todo esto, aprender cosas nuevas; de mi parte yo voy a estudiar hasta donde pueda, es bonito saber más, a mí me gustaría seguir con la secundaria”.
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