ÚLTIMA HORA
2 marzo 2014
(Fotografía: Rafael Peña)
Por Mario Mora Legaspi
Este lunes 3 de marzo se celebran jubilosamente 61 años de existencia de la Ciudad de los Niños de Aguascalientes, institución ejemplar fundada por el querido e inolvidable monseñor Antonio Hernández Gallegos, mejor conocido como el “Padre Toño”, cuya figura se enaltece al paso del tiempo, no obstante que han transcurrido 41 años de su sentido fallecimiento.
Esta noble institución, dedicada a cuidar, proteger, formar y educar a infantes huérfanos y desprotegidos, pero ahora también a personas de la tercera edad solas o abandonadas, se fundó precisamente un 3 de marzo de 1953.
Por tal motivo, este lunes a la una de la tarde se efectuará una celebración eucarística en la propia capilla de la Ciudad de los Niños. Una hora más tarde se realizará un Ferial. Y a las tres de la tarde se servirá una comida con la presencia de los menores de edad, personas adultas que se encuentran albergadas, autoridades eclesiásticas, bienhechores, directivos y personal docente, administrativo y de apoyo, además de invitados especiales.
La Ciudad de los Niños de Aguascalientes, A.C., tiene como antecedente el Oratorio Festivo «San Tarsicio» fundado por el padre Antonio Hernández Gallegos, en los años 40 ´ s, y el Orfanatorio Nazaret fundado por el III Obispo de Aguascalientes, el Sr. J. Jesús López y González, en 1945, en el siglo pasado.
Más tarde se consolidó la visión de estos sacerdotes de Dios con la finalidad, de dar amor, cariño, bienestar y albergue a los niños huérfanos y desamparados. Educándolos en los valores fundamentales, como la libertad, la justicia y el amor, todo en ambiente vital de la fe en Cristo Jesús; fusionándose así los dos orfanatorios con la fundación de la Ciudad de los niños de Aguascalientes al 3 de marzo de 1953.
La misión del Padre Toño, como cariñosamente se le distinguía y posteriormente del padre J. Jesús Rubalcaba, también ya fallecido, estuvo inspirada en la filosofía y sistema pedagógico de Don Bosco. El actual director del orfanatorio es el presbítero Alejandro Hernández Avelar.
El objetivo de la Ciudad de los Niños es dar albergue y cariño a los niños y niñas huérfanos y en general a los desamparados (incluyendo a los ancianitos) de la región y otras partes de la república, impartiéndoles una educación integral, procurando su mejoramiento cultural, moral, económico, llegando a hacer de ellos unos buenos cristianos y unos buenos ciudadanos».
Para los ancianos; en darles un cuidado especial estimulándolos a unir sus dolencias a las de Cristo Crucificado, asistiéndolos en todas sus carencias para que lleguen a sentirse felices y amados, para formar con todos una comunidad viva y dinámica.
La Ciudad de los Niños es una institución que brinda servicio caritativo a personas vulnerables (niños, niñas y ancianitos), proporcionándoles albergue, cuidados y los recursos que necesitan para obtener una formación integral, y reintegrarse como parte activa e importante de la sociedad.
Su visión es ser una institución líder en la formación de personas comprometidas y responsables consigo mismas y con su entorno, mediante la vivencia de los valores trascendentales, y, la interacción y participación activa de cada persona involucrada en el proceso formativo.
Monseñor Hernández Gallegos nació el 4 de junio de 1912, por lo que hace dos años se conmemoró el centenario de su natalicio, razón por la cual se organizó una misa concelebrada en Catedral Basílica, a la que fue invitado de manera especial el actual Pastor Diocesano de Tabasco, monseñor Gerardo de Jesús Rojas López, quien por cierto también tiene hondas raíces en Aguascalientes.
Asimismo se dio a conocer que sigue adelante la causa de canonización de monseñor Antonio Hernández Gallegos, fundador de la Ciudad de los Niños y IX Obispo de Tabasco, cuyo proceso inició formalmente en agosto del 2005 en misa concelebrada encabezada por el entonces Obispo de Aguascalientes, monseñor Ramón Godínez Flores (QEPD).
El fundador de esta gran obra social, monseñor Antonio Hernández Gallegos, «Siervo de Dios», fungió como Obispo de la Diócesis de Tabasco, de 1967 a 1973, y desempeñó en dicha zona del país una intensa y fructífera labor de evangelización.
El Padre Toño, como se le conoció popularmente, nació en Zacatecas el 4 de junio de 1912, y fue hijo de Don Pablo Hernández y Doña Esther Gallegos. Tras descubrir su vocación sacerdotal, hizo sus estudios en el Humanístico Seminario de Aguascalientes.
En 1932 fue becado en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. En la misma Ciudad Eterna, recibió la ordenación sacerdotal el 11 de abril de 1936.
En marzo de 1938 regresó a la Diócesis de Aguascalientes, donde fue Vicario cooperador de la Parroquia de San José (en esta capital). Más tarde se desempeñó como Guardián del Templo Expiatorio.
Fundador y director de la Ciudad de los Niños, Vicario general de su Diócesis (1965) hasta que su Santidad el Papa Paulo VI lo nombró Noveno Obispo de Tabasco, el 18 de marzo de 1967. Fue el primer Obispo consagrado en la ciudad de Villahermosa y tomó posesión el 11 de mayo de 1967.
Se caracterizó por su gran espíritu de servicio que plasmó como en lema episcopal: «Como el Servidor». Fue un ejemplo de servicio y su humildad aún en medio de las dificultades y crisis por las que atravesó la diócesis durante su gobierno pastoral.
Su espíritu evangelizador lo llevó a una prolongada Visita Pastoral, a la renovación intelectual y espiritual del presbiterio, a la fundación, en 1968, del Seminario Diocesano «Del Señor de Tabasco y de Nuestra Señora de Guadalupe», y a la fundación del Secretariado de Evangelización y catequesis.
Conocido por su pobreza y austeridad, después de 6 años, 5 meses y 10 días de servicio episcopal en Tabasco fue convocado a la Casa del Padre.
El 21 de octubre de 1973, estando en Aguascalientes, sufrió un derrame cerebral que a los pocos días lo llevaría a la muerte en la Clínica Guadalupe de San Luis Potosí. Sus restos están depositados en la Ciudad de los Niños de Aguascalientes.
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