ÚLTIMA HORA
22 octubre 2009

Grabador Orgullo de Aguascalientes
Por Socorro Zepeda Arellano
Cercana la fecha 2 de noviembre, día en el cual se festeja a los difuntos, quiero recordar a un personaje que sin duda es un icono dentro del arte de la grafica mexicana reconocido internacionalmente por su peculiar interpretación de la muerte, creando a una protagonista cautivadora llamada La Catrina, me refiero a José Guadalupe Posada quien nació en Aguascalientes en el año de 1852, creándose en su honor un museo con su nombre ubicado en el barrio del encino en el mismo estado, el cual alberga un serie de grabados realizados por este gran grabador mexicano.
Posada, artista dotado de una personalidad sencilla sin lujos ni apariencias, buscando una forma de canalizar el misterio de la muerte, así como los mitos que giran en torno a este tema como la creencia, de otra vida y la repercusión de las conductas humanas en la posterior existencia.
La Catrina logra romper con el mito de misterio, siendo proyectada como un personaje que desde su creación transmite un fuerte lazo de amistad con el autor, mostrando la lealtad, simpatía así mismo la identificación a través de un conjunto de elementos folclóricos y coloridos percibidos en la cultura mexicana de esa época. Siendo el primero que logra crear y transmitir una relación mágica también atrayente entre la muerte y el hombre.
Recordando que en la época en la cual Posada desarrolla el acervo cultural que hoy podemos admirar, fue en una etapa de conflictos políticos guerras e injusticias, encontrándose el país en un proceso significativo de cambio, dando origen a la “Revolución Mexicana” lo cual también lo llevó a crear diversos periódicos importantes, demostrando su compromiso con la sociedad, ediciones que eran realizadas en un taller de grabado propiedad del artista dentro del cual igualmente fue hecha gran parte de su obra.
Lograr que la carrera de Posada fuera reconocida no fue tarea fácil, ya que durante su consolidación como artista tuvo que enfrentarse a críticas y el rechazo por élites que buscaban el poder.
La perspicacia y sátira que Posada utiliza como medio de influencia y deshago de sentimientos reprimidos, así como el efecto que logró en la sociedad popular mexicana con el tema de la muerte y la situación socio-política de su época lo llevaron a ser reconocido por artistas de gran trayectoria como el muralista Diego Rivera considerado por él, como un representante digno del arte popular mexicano. Pues quien mejor que un hombre que surge de la sociedad popular mexicana para expresar la realidad de esa época.
La obra de este gran artista al principio no tuvo la importancia que tiene actualmente, trascender es un reto que en ocasiones lleva toda la vida, pero que sin duda vale la pena, cuando se está plenamente seguro de la forma en la cual se quiera trascender y del como espera uno ser recordado.
Posadas falleció en el año de 1913 viviendo siempre en condiciones carentes económicamente hasta el final, pero dejando la esencia de su genialidad como creador del retrato de un México revolucionario y esperanzado en un futuro de libertad reforzando sus raíces.
La Catrina es sin duda, un símbolo de este gran festejo cultural en nuestro país.
Gracias a la profundidad, quizá intuitiva, de su pensamiento y a su poder de inventar forma, transfiguradas en metáforas poéticas del universo y de la vida (el movimiento de la elipse, la alteración binaria de la tiniebla y la explosión lumínica), alcanzo la emperifollada calavera el nivel de una expresión filosófica de alto rango artístico.
Posada creó un arte nuevo, con lenguaje propio, en un país que durante siglos había perdido, en el arte y en la vida, su identidad, propulsor de un del movimiento nacionalista mexicano de artes plásticas.
Posada es un artista vigente y no una referencia histórica, ya que se manifestó en la creación de formas perdurables que actualmente están plenas de vitalidad. No a la puntada de presentar seres vivos como esqueletos, debe Posada el prestigio de su género más famoso.
La calavera Quijotesca, es una obra maestra que proyecta fuerza expresiva y de audacia creadora. Lo es por la capacidad que tuvo el artista para decir cuanto tenía que decir con el lenguaje del dibujo, de la composición del claroscuro, del juego prodigioso de las formas.
Es en esta forma, y quizá por primera vez un humilde artista contribuyó de gran manera a la técnica del grabado, recordándose en estas fechas por su gran aportación a la gráfica mexicana en la utilización de la técnica y el contenido de su obra.
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