ÚLTIMA HORA
15 junio 2014
(Fotografía: Rafael Peña)
Por Mario Mora Legaspi
Durante los trabajos que se realizan dentro del III Sínodo Diocesano, concretamente en el tema “Liturgia y Piedad Popular”, se puso de manifiesto que la mayoría de los presbíteros viven a plenitud su ministerio y están siempre al servicio de la Iglesia y de sus fieles, sin embargo, se dan casos en que ejercen su actividad de manera “burocrática”, con poca o ninguna espiritualidad, ni vocación pastoral, y por lo tanto sin atender debidamente a la feligresía.
En la asamblea plenaria efectuada en las instalaciones del Seminario Diocesano, con la participación de los 213 sinodales, entre los que figuran sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, se analizaron y discutieron diversos aspectos relacionados con la Liturgia y la Piedad Popular que se llevan a cabo en todos los templos y parroquias de la Diócesis de Aguascalientes, en un ejercicio autocrítico pero también de alto contenido propositivo.
Al abordarse específicamente el subtema intitulado “Orden Sacerdotal”, se describió que la mayoría de los sacerdotes viven su ministerio esforzándose por ser fieles en el cumplimiento de su vocación. Tienen interés en continuar su formación, llevan una vida espiritual ejemplar y todo esto se manifiesta en su manera de celebrar la Eucaristía.
“Sin embargo, a veces son abrumados por los múltiples cargos que sobre ellos recaen, por lo que, involuntariamente, fallan a veces en algunos de ellos, situación que afecta también a su vida y a su ministerio”, se subraya.
Se dan casos en que ejercen su ministerio de una manera “burocrática”, con poca o ninguna espiritualidad ni vocación pastoral, y por lo tanto sin atender debidamente a los fieles y a las personas que acuden a ellos.
Debe entenderse claramente que el sacerdocio ministerial está al servicio del sacerdocio común. Por lo tanto, los presbíteros deben tener una formación adecuada y permanente. El sacerdote debe ser hombre de oración, de mortificación y de entrega a su misión pastoral.
Asimismo, asumir con madurez su situación de celibato, y vivir con serenidad y alegría su sexualidad y afectividad personal.
Por otro lado, dentro del tema central de “Liturgia y Piedad Popular”, se planteó que hoy en día, la caridad pastoral corre el riesgo de ser vaciada de su significado por un cierto “funcionalismo”. De hecho, no es raro percibir en algunos sacerdotes la influencia de una mentalidad, que equivocadamente tiende a reducir el sacerdocio ministerial a los aspectos funcionales. Esta concepción reduccionista del ministerio sacerdotal lleva el peligro de vaciar la vida de los presbíteros y, con frecuencia, llenarla de formas no conformes al propio ministerio.
El sacerdote, que se sabe ministro de Cristo, encontrará en la oración, en el estudio y en la lectura espiritual, la fuerza necesaria para vencer también este peligro, se estableció dentro del III Sínodo Diocesano.
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