Palestra Aguascalientes

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Está Libre el Asesino Intelectual del Abogado Martínez Xacur

21 junio 2014

ASESINO

Que  fue Torturado Para Declararse Culpable

Fuente: OEM

El pasado martes 17 de este mes, abandonó el CERESO Aguascalientes, Ezequiel Pompa Capistrán, acusado por el delito de Homicidio Doloso Calificado, con las agravantes de Premeditación, Ventaja y Alevosía, en agravio del abogado Alfredo Martínez Xacur, asesinado la madrugada del domingo 16 de octubre del 2011, en la cochera de su domicilio.

Fue el Juzgado Mixto de Primera Instancia con sede en Calvillo, quien decretó el Auto de Libertad, con las Reservas de Ley, por lo que Ezequiel, señalado como el autor intelectual del asesinato del profesionista, abandonó el martes por la mañana el CERESO de la salida a Calvillo, donde permaneció recluido casi dos años y ocho meses.

Cabe mencionar que Ezequiel manifestó ante el Juez de la causa que él no había mandado matar al abogado, ya que le habían obligado, a base de golpes, a declararse culpable, por lo que su abogado defensor logró que lo dejaran libre pero con las reservas de ley.

Mientras tanto, el autor material del asesinato continúa purgando una pena de 13 años de prisión, ya que fue el que jaló del gatillo del arma que utilizó para quitarle la vida a Alfredo Martínez Xacur.

El pasado 26 de octubre del 2011, cuando la Policía Ministerial dio a conocer el esclarecimiento del asesinato del abogado Alfredo Martínez Xacur, al detener a los cuatro involucrados y el último en ser capturado, fue el autor intelectual, -Ezequiel Pompa Capistrán- quien fue el que contrató los servicios de un ex policía municipal de Calvillo, para que matara al profesionista, ya que le habían informado que cortejaba a su esposa.

Volviendo al asunto del crimen, primero detuvieron al autor material del crimen, un adolescente de 16 años, quien a su vez confesó que a él lo había contratado un ex elemento policial quien tras ser capturado, éste denunció al sujeto que le proporcionó el arma de fuego utilizada para llevar a cabo el asesinato y finalmente al que ordenó la muerte del abogado, registrada en la cochera de la finca marcada con el número 111 de la Privada Terán, en la zona centro, de Calvillo.

El profesionista estaba cortejando a Claudia Iveth Hernández Muñoz, esposa de Ezequiel, propietario de la vinatería denominada «El Álamo», quien presuntamente cegado por la ira contrató a un distribuidor de drogas para que llevara a cabo el «jale», mismo que se puso en contacto con el ex elemento policial apodado «El Pantera», el cual para no tener problemas contrató al adolescente para que ejecutara el crimen.

Los detenidos son el autor material de los hechos, identificado como Juan de Lara Chávez; el ex elemento preventivo Juan Cerón Jiménez, alias «El Pantera»; el presunto distribuidor de drogas, Javier Díaz Meza, alias «El Javo», quien proporcionó el arma y el autor intelectual, Ezequiel Pompa Capistrán.

Con relación al artero crimen, la Policía Ministerial informó que hace aproximadamente tres meses, Ezequiel fue informado por su trabajadora de nombre Brenda, que Alfredo Martínez Xacur, estaba pretendiendo a su esposa Claudia Iveth Hernández Muñoz, comentándole que tuviera cuidado ya que cada que la veía, éste la mandaba saludar y le decía que estaba muy bonita.

Que incluso en una ocasión Alfredo se había presentado en la vinatería preguntándole a Brenda por su patrona, pero ésta le dijo que mejor se retirara ya que si llegaba Ezequiel se iba a meter en problemas, por lo que el joven abogado salió de la negociación.

La empleada le comentó lo que había sucedido a Ezequiel y éste decidió preguntarle a su esposa Claudia Iveth, qué era lo que pasaba y ella le respondió que no sucedía nada, ya que Alfredo era un conocido porque estudiaron juntos la secundaria, quedando la situación en paz.

Sin embargo, Brenda le volvió a comentar a su patrón que de nueva cuenta se había encontrado a Alfredo y que éste le había mandado saludos a Claudia Iveth.

Cansado de las intrigas de su empleada, Ezequiel decidió trasladarse al DIF Municipal de Calvillo con toda la intención de entrevistarse con el joven abogado y ponerle un alto, pero su secretaria le dijo que no se encontraba que si deseaba dejarle algún recado y éste sólo le dejó su tarjeta para que Alfredo se comunicara con él.

El joven abogado se comunicó con Ezequiel, preguntándole para qué lo necesitaba por lo que el sujeto le contó lo que su empleada le había informado y le dijo que era necesario que se reunieran para aclarar la situación, pero Alfredo le dijo que era un hombre muy ocupado y que posteriormente le daría una cita.

Días después llegó a la vinatería un sujeto de nombre Omar y «El Javo», para preguntarle por un arma calibre 9 milímetros, la cual era de su propiedad y la tenía en venta.

Ezequiel le mostró la pistola a «El Javo» y le dijo que la estaba ofertando en 12 mil pesos, por lo que Javier Díaz le dijo que probablemente se la compraría, asegurándole que en días posteriores pasaría al negocio para cerrar el trato.

«El Javo» fue varias veces a la vinatería y le estuvo diciendo a Ezequiel que le dejara el arma a una cantidad menor, pero al ya tenerle confianza, éste le preguntó que si no conocía a alguien que pudiera quitar del camino a una persona -refiriéndose a matar a alguien-, contestándole que sí.

Javier le preguntó que quién era y por qué quería asesinarlo, contestándole Ezequiel que era Alfredo Martínez Xacur, ya que éste estaba cortejando a su esposa y «El Javo» le contestó que no había problema ya que en una ocasión había hecho algo similar, solicitándole 5 mil pesos para empezar el «trabajo» y otros 5 mil al terminar el «jale».

Días después, Javier se presentó en la vinatería y Ezequiel le pagó 5 mil pesos en efectivo, pero el presunto vendedor de drogas le pidió que le prestara el arma calibre 9 milímetros para venderla y ayudarse con ese dinero.

«El Javo» se comunicó con «El Pantera» y quedaron de verse en la plaza principal de Calvillo, donde estuvieron platicando por varias horas y durante la charla, el ex elemento le comentó al presunto distribuidor que necesitaba dinero, ya que tenía muchas deudas.

Dicho comentario fue aprovechado por «El Javo», quien le dijo a «El Pantera» que tenía un «jalecito» y que se lo iba a comentar para ver si le convenía entrarle, preguntándole el ex elemento de qué se trataba, contestándole que era matar a un chavo de apellido Xacur, ya que sostenía una relación amorosa con una mujer casada y que por el arma ni se preocupara ya que el que daba la orden para matarlo, le había proporcionado la pistola, respondiéndole que lo iba a pensar.

Posteriormente, «El Pantera» y «El Javo» se volvieron a encontrar a un costado de la iglesia de la plaza principal y al salir el tema de matar a Alfredo, «El Javo» le dijo que la propuesta todavía seguía en pie y el ex policía terminó por aceptar y participar en el asesinato.

«El Pantera» le dijo que él le llamaría por teléfono y pasados tres días se comunicó con él, por lo que «El Javo» le dijo que era necesario que se vieran para darle la mitad del dinero que le habían pagado para llevar a cabo el «jale».

Ambos sujetos se vieron a las orillas del arroyo del barrio de Chicago y «El Javo» le hizo la entrega de cuatro mil pesos en efectivo, argumentándole que eso era lo único que había conseguido el chavo que le había pedido el «trabajito», pero que no se preocupara porque el dinero restante se lo iba a dar cuando le diera muerte al abogado.

Como «El Pantera» no conocía al profesionista, se trasladó a las instalaciones del DIF Municipal y cínicamente se entrevistó con él, argumentándole que necesitaba que le diera trabajo, pero Alfredo le dijo que hasta ese momento no había vacantes, sin imaginarse que el sujeto había acudido ante él sólo para grabarse sus facciones.

«El Pantera» salió del lugar y se trasladó a su domicilio y 15 días después, «El Javo» se puso en contacto con él, para pactar el lugar, la hora y la fecha para entregarle el dinero y el arma con la que asesinaría al profesionista.

Sin embargo, «El Pantera» a finales de septiembre se entrevistó con el menor de 16 años, a quien le dijo que tenía un «jale» el cual consistía en «darle piso» a una persona y que sería bien remunerado, por lo que ambos acordaron verse el 1 de octubre en el interior del bar denominado «Punto y Coma» que se ubica sobre el andador de la plaza principal de Calvillo.

Al estar en el interior del bar, «El Pantera» se comunicó con «El Javo» a quien le dijo que lo esperaba en 15 minutos en el lugar, pero que no se le olvidara llevar la herramienta, para enseguida comenzar a ingerir cervezas.

Minutos más tarde llegó al sitio «El Javo», quien les entregó el arma calibre 9 milímetros y posteriormente se retiró del lugar.

Horas más tarde, «El Pantera» y el menor se retiraron del lugar, no sin antes darle la pistola al menor y comentándole que le tenía que «dar piso» al licenciado del DIF de nombre Alfredo Martínez Xacur.

Durante varios días, el adolescente estuvo vigilando todos los movimientos de Alfredo, hasta que finalmente lo sorprendió en el interior de la cochera.

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