ÚLTIMA HORA
23 octubre 2009

En la “S” Cena…
La autoridad se delega y la responsabilidad se comparte….
Es cierto que en la búsqueda por permear entre la sociedad y buscar los adeptos necesarios que permitan a una institución como es el PAN refrendar la confianza ciudadana de cara al proceso electoral del próximo año, no debe voltearse a ver lo que otros hacen mal sino actuar por méritos propios.
Sin embargo en ocasiones la falta de pericia política y la inexperiencia en el ejercicio de gobierno resultan tan evidentes que sobrehumano sería no admitir que los errores del otro pudieran ser el benefició para sí.
El tema que, independientemente de colores, de partidos, de ideología, que sin importar el rol de cada cual en este momento, empresarial, comercial, gubernamental, partidista, laboral, obrero u otros, se reconoce es y ha sido, el desorden financiero y administrativo en el gobierno citadino derivado de excesos, característicos, esos sí, de los gobiernos priístas.
Claro ejemplo representan los hechos recientes, mientras el gobierno federal busca la forma de subsanar las finanzas nacionales, destrozadas por sexenios y sexenios de un presidencialismo intransigente que permitió creciera la mafia de los sindicatos, mermando cada vez más a la economía del país, vemos como prácticamente en todo el país se replica la forma de gobierno de excesos, de fraudes, de corrupción y de poca transparencia en la rendición de cuentas. Es entendible como forma de preparación y el aprendizaje de su doctrina partidista.
Ahora bien, como en un cuento de hadas, -aunque lamento decir que el final no será el rescate del príncipe con un happy end-, se nos presenta a manera redentora un jefe de la comuna que advierte una y otra vez, hará valer todo el peso de la Ley en contra de los responsables de este mega fraude a las arcas municipales por al menos 120 millones de pesos.
Ahora después de meses de que se conociera públicamente de este desfalco y la triangulación que se hiciera facturas, algunas otras apócrifas, se le ponen nombres y apellidos a los “autores” de los presuntos ilícitos.
Es aquí cuando cabe el siguiente cuestionamiento, ¿qué no suponíamos los aguascalentenses, por nacimiento o por adopción, que se votó por un jefe de la comuna, que salvo las decisiones que por Ley corresponden al Cabildo, el resto al interior de la administración gubernamental fueron encomendadas a una persona, que tiene nombre y apellido también?
O tal vez los estragos por el paso del tiempo hacen mella ya en el conocimiento y en la memoria, o tal vez se trata de evadir la encomienda ciudadana; yo sólo tengo que decir por hoy que la autoridad se delega y la responsabilidad de comparte… veremos pues lo que sucede en la “s”…cena.
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