Palestra Aguascalientes

ÚLTIMA HORA

Aguascalientes es Zona Sísmica y la Sociedad Carece de Cultura al Respecto

26 agosto 2014

SISMO

Por Mario Mora Legaspi

La reciente instalación de una Estación Sismológica en Aguascalientes es un claro reconocimiento de que sí existe actividad sísmica en la región, lo que por décadas se había negado por parte de distintas autoridades, sostuvo el especialista Arturo Sotelo Rodríguez, miembro del Colegio de Ingenieros Geólogos en la entidad, quien expuso la necesidad de fomentar la cultura sísmica entre la población aguascalentense.

Dicha estación, instalada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), dentro de la Posta Zootécnica en el municipio de Jesús María, confirma la existencia de actividad sísmica local, asociada al proceso de agrietamiento del Valle de Aguascalientes.

La propia titular del Servicio Sismológico Nacional, Xyoli Pérez Campos, al inaugurar dichas instalaciones ubicadas en Arroyo Seco, Jesús María, dentro de las instalaciones de la Posta Zootécnica del Centro de Ciencias  Agropecuarias de la UAA, externó ante investigadores y estudiantes que «… se requiere tener una mayor cultura sísmica, pues la población necesita entender lo que es un sismo, la capacidad de destrucción que podría tener en una zona, así como el concientizar a la población para que sepa cómo prevenir y actuar ante una situación de esta índole”.

Sobre este rubro, es importante hacerle notar que cualquier persona en sus cabales tiene la percepción de lo que es y significa un sismo, “lo que no entiende o desconoce es su origen, las zona de riego que pueden resultar mayormente afectadas, y la mayor o menor magnitud que éstos pueden generar”.

La estación sismológica AGX del Servicio Sismológico Nacional de la Universidad Autónoma de México, que estuvo localizada en el sótano de las oficinas centrales de telégrafos, en el centro de esta ciudad, estuvo trabajando desde marzo de 1988 y dejo de operar en junio de 1994, aun cuando no se obtuvieron datos para los años 1989, 1990 y 1991, detalló Sotelo Rodríguez.

Con el objeto de monitorear continuamente las grietas y sobre todo corroborar y localizar con precisión la actividad observada en la estación, se instalaron a mediados de 1993, como una primera etapa, tres sismógrafos analógicos. Los instrumentos se colocaron en el fraccionamiento Bona Gens, cerca de la Falla Oriente; en la colonia Miravalle, cerca de la falla que se localiza en esta fraccionamiento; y en la Universidad Pedagógica Nacional. Así fue como en febrero de 1992 se registró un sismo de 3.2 grados; en marzo, también del 92, de 3.0 grados; en enero y noviembre de 1993, de 3.0; y en enero y junio de 1994 de 3.4 grados, todos en la escala de Richter. El último de los sismos fue registrado en la estación sismológica de Morelia, distante 272 kilómetros de esta ciudad.

Con semejantes resultados, la UNAM concluyó la existencia de actividad sísmica local, asociada al proceso de agrietamiento del valle de Aguascalientes, en donde identificó dos  zonas de actividad de entonces: colonia Jesús Terán y el Puertecito de la Virgen. Todavía, la misma titular del Servicio Sismológico reconoció que recientemente, el 6 de agosto pasado, la recientemente inaugurada estación registró en San Francisco de los Romo un movimiento sísmico de 3.0 grados, en la escala acostumbrada.

El Servicio Geológico Norteamericano establece que el Valle de Aguascalientes está situado en una fosa tectónica, sometida a esfuerzos distensivos  provocados por la formación  y separación desde hace varios millones de años de la dorsal media Atlántica. Lo mismo está corroborando  el Servicio Geológico  Mexicano y el Centro de Geociencias de la UNAM, Campus Juriquillas, entre muchos otros.

“Semejante proceso necesariamente se tiene que traducir en fallas  y fracturas, las mismas que actualmente están apareciendo en el Valle, y que  los investigadores ligados al tema extrañamente  están negando, aduciendo que el fenómeno es derivado de la excesiva explotación de los mantos acuíferos, a pesar del cúmulo de evidencias en contra”, sostuvo.

Es de esperarse, por lo tanto, bajo este marco tectónico,  movimientos recurrentes de no más de 4 grados, y separados varios cientos  o quizás miles de años; sin embargo, paralelamente con estos, el Valle de Aguascalientes  también ha estado sujeto a los movimientos transcurrentes o laterales de las dos tremendas fallas que lo limitan al oriente y poniente. Fue precisamente que esta última desplazó y represó,  a la altura del rancho San Lorenzo, muy cerca de la Posta Zootécnica, a un arroyo de reciente formación, por lo que desde el punto de vista geológico es considerada como activa y capaz de inducir un terremoto de más de 7 grados, semejante al que se registró en San Francisco de los Romo.

Por último, mostró su extrañeza porque se invitó a todos los sectores, menos  al Colegio de Ingenieros Geólogos de Aguascalientes.

Deja tu Comentario