ÚLTIMA HORA
30 agosto 2014
Por Mario Mora Legaspi
En promedio uno de cada cuatro embarazos en Aguascalientes se da en adolescentes, subrayó el responsable estatal del Programa de Planificación Familiar, José Manuel Ríos, quien detalló que desafortunadamente los casos se siguen presentando y la mayoría se registra entre jovencitas de 17 y 18 años de edad, aunque hay casos específicos de menores de 15.
Detalló que en Aguascalientes se registran aproximadamente 26 mil nacimientos cada año, de los cuales en lo que va del 2014 suman 3 mil 500 los correspondientes a menores de edad.
En este sentido, afirmó que la adolescencia es esencialmente una época de cambios. Trae consigo enormes variaciones físicas y emocionales, transformando al niño en adulto. En la adolescencia se define la personalidad, se construye la independencia y se fortalece la autoafirmación. La persona joven rompe con la seguridad de lo infantil, corta con sus comportamientos y valores de la niñez y comienza a construirse un mundo nuevo y propio. Para lograr esto, el adolescente todavía necesita apoyo: de la familia, la escuela y la sociedad, ya que la adolescencia sigue siendo una fase de aprendizaje.
El embarazo en adolescentes es una problemática social que se le ha ubicado dentro de lo cultural, sin embargo, se ha observado que el embarazo en adolescentes ha sido abordado más como un problema de salud que conlleva a estudios sobre riesgos reproductivos que un problema sociocultural que involucra al sector educativo y al núcleo familiar.
Son múltiples las causas del embarazo en la adolescencia, por lo que se requiere la participación multidisciplinaria de diversos sectores para su prevención, subrayó el funcionario.
Ya como una problemática social, entre las causas del embarazo en la adolescencia, que en general manejan tanto las dependencias que están atendiendo este fenómeno social, así como los diversos estudios que al respecto se han hecho se encuentran las siguientes:
– El matrimonio a edades tempranas y el rol de género que tradicionalmente se asigna a la mujer;
– La práctica de las relaciones sexuales de los jóvenes sin métodos anticonceptivos;
– La presión de los compañeros, que alientan a los adolescentes a tener relaciones sexuales;
– El consumo de bebidas alcohólicas y otras drogas, producen una reducción en la inhibición, que puede estimular la actividad sexual no deseada;
– Carecer de información y conocimientos suficientes sobre los métodos anticonceptivos y el no tener un fácil acceso a su adquisición; y
– La falta de una buena educación sexual.
Desde el punto de vista médico, existen también muchos riesgos para la madre adolescente y su hijo o hija, según sea el caso, añadió el Responsable Estatal de Planificación Familiar.
Por ejemplo, la joven corre el riesgo de experimentar anemia, preeclampsia, complicaciones en el parto y enfermedades de transmisión sexual, así como un alto riesgo de mortalidad propia durante el embarazo.
Los bebes de madres adolescentes tiene una alta tasa de mortalidad al igual que pueden experimentar malformaciones congénitas, problemas de desarrollo, retraso mental, ceguera, epilepsia o parálisis cerebral. Estos niños experimentan muchos más problemas de conductas y funcionamiento intelectual disminuido.
Asimismo, la situación psicológica de la adolescente embarazada es compleja y difícil. En ella se acumulan las dificultades propias de la adolescencia; los problemas afectivos observados a lo largo de cualquier embarazo; las dificultades personales o familiares que traen consigo el embarazo, las que originan ciertas reacciones, reales o simplemente temidas, del entorno, la inquietud de un futuro incierto, etc.
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