ÚLTIMA HORA
12 febrero 2010

“Un Elemento Heroico, Valiente y de Principios, que Siempre Luchó Para Salvaguardar los Intereses de la Sociedad”
Por César Rojo Alba
De las más riesgosas es la función que desempeñan los policías, al grado que juran sacrificar su propia vida en defensa de la ley y la protección a los ciudadanos, dijo el comandante Darío Olmos Vázquez, deje del destacamento Morelos de la Policía Preventiva de Aguascalientes, momentos antes de que fuera inhumado el cuerpo del subcomandante Gerardo Medina Pérez, quien fue cobardemente asesinado la noche del pasado martes 9 de los corrientes por el crimen organizado.
Ante los dolidos familiares y seres queridos del ahora occiso, así como del titular de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, comandante Benjamín Andrade Esparza y del secretario del Ayuntamiento, Adrián Ventura Dávila, el comandante Olmos Vázquez advirtió que la delincuencia debe saber que las autoridades reprimirán con máxima energía sus desmanes.
Se refirió a Medina Pérez como un elemento heroico, valiente y de principios, que siempre luchó para salvaguardar los intereses de la sociedad. “Atrás de todo ello queda una familia que no puede contener el llanto, una institución sin un compañero querido, que hace años había abrazado esta profesión tan difícil. La sociedad perdió no solo a un policía, sino a un hombre recto, comprometido con toda su población”, diría más adelante visiblemente emocionado.
Posteriormente la guardia de honor que flanqueaba el féretro de Medina Pérez, realizó el plegado de la Bandera Nacional que lo cubría, siendo entregado este Lábaro Patrio a sus deudos por Adrián Ventura Dávila, representante personal del alcalde Gabriel Arellano Espinosa.
Luego tuvo lugar el pase de lista en voz del subcomandante Jesús Martín Arias, quien mencionó por tres veces consecutivas el nombre del subcomandante Gerardo Medina Pérez, para escucharse otras tantas veces la palabra presente. Luego, tres disparos de salvas fueron hechos también en su honor.
Los sollozos subieron de tono y las lágrimas afloraron en sus deudos, quienes observaron con tristeza como descendía, poco a poco, hasta las entrañas de la tierra la caja mortuoria con los restos de su ser querido.
Antes fue celebrada una misa de cuerpo presente en el Templo de San Felipe, de la Colonia Altavista, encabezada por el reverendo Benjamín Andrade Ortiz, encargado de oficiarla junto con otros dos sacerdotes más y que dio comienzo al filo de las 13:00 horas, en la cual se honró la memoria de este cumplido hombre, abatido por manos asesinas.
El cuerpo de Medina Pérez que fue trasladado de la funeraria La Gloria en una carroza fúnebre, llegó al templo de San Felipe, ubicado en Santa Irene y Carlos Sagredo de la Colonia Altavista, escoltado por motociclistas y radiopatrullas de la Policía Preventiva en medio del impresionante ulular de las sirenas.
Decenas de personas observaron el paso del cortejo por diferentes calles, que culminó frente a uno de los accesos del recinto religioso ya mencionado, en una tarde fría, muy nublada y con fuertes rachas de viento. A lo largo de la ceremonia litúrgica, que se prolongó por poco más de una hora, ex compañeros de todos los destacamentos de la Policía Preventiva Municipal, montaron las acostumbradas guardias de honor junto a su féretro.
“Es momento de levantarnos, no es momento de tener miedo, de temer al mal. Necesitamos proteger la vida, defenderla y cuidarla, pero por desgracia, la violencia cada vez engendra más violencia. ¿Dónde está la solución al narcotráfico? Si hay narcotráfico, es porque hay gente que compra y por eso, se disputan las plazas, para vender más. Si nadie comprara, ¿se darían estas situaciones?”, se preguntó el sacerdote en su mensaje a los allí reunidos.
En medio de un ambiente de dolor, mezclado también con el coraje y el repudio que este nuevo ataque de la delincuencia organizada ha despertado entre los aguascalentenses, transcurrió este servicio religioso donde la constante lo fueron los rostros pensativos, las miradas interrogantes y los gestos de dolor ahí presentes en cada uno de quienes acompañaron a Gerardo antes de partir con rumbo a su última morada, en el panteón Jardines del Tiempo.
“No es cualquier persona, Dios ha depositado en nuestras manos a una persona que ha sido salvada por su propia sangre”, agregaría posteriormente el Padre Andrade Ortiz.
Comandantes, subcomandantes y elementos operativos de la Policía Preventiva Municipal en sus distintos destacamentos, de los grupos Centauro, Táctico, K9, así como oficiales de la Dirección de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, acompañaron a Gerardo, a sus familiares y seres queridos en esta sentida ceremonia religiosa.
Al finalizar ésta, nuevamente el féretro con los restos mortales del cumplido policía, que nació el 3 de octubre de 1977 y que tenía más de seis años de servicio en las filas de la corporación, fue nuevamente subido a la carroza, ésta vez para viajar hasta el panteón donde minutos más tarde se le dio cristiana sepultura.
Rostros pensativos, miradas interrogantes y gestos de dolor, fueron observados en la mayoría de los allí presentes, quienes puntualmente llegaron para estar en estas exequias en honor de un policía cumplido, uno más que se suma a la lista de los caídos por el crimen organizado.
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