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Católicos son Invitados a “Resucitar” a una Nueva Vida

6 abril 2015

CATOLICOS

(Fotografía: Rafael Peña)

Por Mario Mora Legaspi

Al encabezar la Misa con motivo del Domingo de Resurrección, en la Catedral Basílica, el Obispo José María de la Torre Martín sostuvo que también nosotros debemos “resucitar” a una vida nueva, a nivel personal, familiar y social, pidiendo perdón y perdonando, porque solamente así seremos libres y plenos. La reconciliación es condición fundamental para lograr una sociedad más justa, fraterna y pacífica.

“¡Aprovechemos la oportunidad que nos da Jesús de resucitar con Él a una vida nueva, plena y eterna!”, subrayó. Para esto, pongamos nuestro corazón en Dios, que nos habla, orienta y ayuda en su Palabra, en sus sacramentos -sobre todo en la Eucaristía dominical- y en la oración, para que, con el poder de su amor, “resucitemos” a una vida nueva, a nivel personal, familiar y social.

Comprendiendo, actuando con justicia, sirviendo, pidiendo perdón y perdonando seremos tan libres y plenos que podremos ayudar a nuestro matrimonio, nuestra familia, nuestro noviazgo, nuestros ambientes de vecinos, de escuela, de trabajo y a la gente más necesitada a tener una vida digna, a realizarse, a encontrar a Dios, a ser felices. Así proclamaremos de verdad que ¡Cristo ha resucitado!

Sostuvo que en estos días hermosos de la Pascua, estamos contemplando y reviviendo, que el Padre nos ha amado tanto, que nos ha entregado a su Hijo, que en la cruz ha ofrecido su existencia por nosotros, para redimirnos de nuestros pecados y que ha resucitado para nuestra justificación.

Con la gloriosa resurrección del Señor, se nos proclama que el bien vence al mal, que la gracia prevalece sobre el pecado, que la fraternidad, la justicia, el amor y la paz son factibles, si los hombres y mujeres nos determinamos a involucrarnos en el Misterio Pascual del Señor, y si todos los días nos disponemos a controlar nuestro egoísmo, a canalizar adecuadamente nuestros sentimientos e impulsos, si propiciamos actitudes positivas, si nos orientamos a pensar, sentir y proceder conforme al Evangelio de Cristo.

Nos dice el Concilio Vaticano II: “Constituido Señor por su resurrección, Cristo, al que ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra, obra ya por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre, no sólo despertando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y robusteciendo también aquellos generosos propósitos, con los que la familia humana intenta hacer más llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin”. Que seamos disponibles a la acción de Dios, que sin excepción generosamente quiere operar en todos nosotros, haciéndonos con nuestra colaboración más humanos y más cristianos, añadió monseñor De la Torre Martín.

La fuerza de la resurrección de Jesucristo, continúa en el mundo siempre fresca y dinámica, y si nos abrimos a ella, genera una vitalidad desde lo más íntimo de nuestro corazón y se va manifestando bondadosamente en los hechos de nuestra vida, donde los demás no nos sean indiferentes, siendo conscientes que “la vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad”, apuntó.

La resurrección es una experiencia de vida, de camino, de sorpresa inesperada. Y el discípulo como los peregrinos de Emaús tendrán que caminar detrás del Maestro, de tal manera que sus angustias y tristezas sean una oportunidad para vivir la alegría del encuentro y la experiencia con un Jesús vivo, a quien se le invita: “Quédate con nosotros Señor”.

Jesús resucitado nos mostrará también las huellas de su pasión para que recordemos que el camino de la resurrección no puede dejar de lado el ingrediente de la cruz. Nos recordarán que el camino de todo cristiano es el camino de Jesús, quien tiene que ir adelante y nosotros sus fieles seguidores con las huellas de la cruz en nuestra vida, destacó el Pastor Diocesano.

 

 

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