ÚLTIMA HORA
22 julio 2015
El Asaltante También Exigió un Pastel de Tres Leches
Por Alfonso Morales Castorena
Solitario pistolero asaltó a mano armada la pastelería Marianett, redujo a la impotencia a las empleadas, las despojó de sus respectivos teléfonos celulares, se hizo de los dos mil 500 pesos que guardaban en la caja registradora y antes de huir, se llevó un pastel de tres leches para mitigar el hambre y festejar el éxito de su atraco, según lo comentara a sus víctimas.
En cuanto las asustadas encargadas de la negociación, ubicada en el bulevar José María Chávez, frente a la clínica uno del Seguro Social, recobraron la calma denunciaron el grave caso a las autoridades preventivas, cuyos oficiales montaron un operativo en la zona, en busca del pistolero, sin éxito alguno.
Las jóvenes mujeres explicaron que minutos después de que iniciaran sus labores del día, luego de haber atendido a varios de sus clientes, se apersonó en el piso de ventas un individuo «chaparro y moreno» que les solicitó informes acerca de los precios de los distintos artículos que ahí se expenden.
Pero en un momento determinado y ante la ausencia de testigo alguno, desenfundó un arma corta de fuego y las amenazó de muerte si acaso demandaban auxilio o se resistían al atraco, exigiéndoles primero la entrega de sus respectivos teléfonos celulares y enseguida, todo el efectivo que pudieran tener en la caja registradora, a menos que desearan ser baleadas en ese instante.
Ante el temor que cumpliera su amenaza, le obedecieron en todo, permanecieron calladas y atentas a sus movimientos con la esperanza de que «no se le escapara un tiro que pudiera hacer blanco en alguna de las dos» y todavía le franquearon el paso para que él mismo se hiciera del efectivo que guardaban en la caja registradora y que ascendía a la cantidad de dos mil 500 pesos, contantes y sonantes.
Con ese botín en su poder y sin dejar de amenazarlas, el malviente se dirigió tranquilamente a uno de los estantes, les preguntó por uno de los pasteles «el más sabroso» les espetó y al señalarle uno de tres leches, lo tomó entre sus mano «para festejar su atraco», dijo y emprendió la fuga con rumbo desconocido, sin que al cierre de esta edición se hubiera establecido su identidad, mucho menos su paradero.
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