Palestra Aguascalientes

ÚLTIMA HORA

La Danza Hula

8 abril 2010

hula

Por Georgina Rivera

La danza Hula es en un principio una forma de expresión a través de la cual el nativo Hawaiano tuvo a bien preservar sus mitos, historia y leyendas conforme fue avanzando su forma de vida, de sentir y de pensar. Aunque en cierta forma el archipiélago hawaiano se conforma de 8 islas, cada una de ellas desarrolló una manera similar pero distinta en su contenido de danza que se optó por llamar Hula. No siempre se puede discernir a ciencia cierta en qué isla la danza se desarrolló primero.

Sus orígenes, se dice que datan del año 300 de la era cristiana, no como se la conoce en la actualidad, ya que sus raíces evolucionaron en forma oral a manera de declamación donde en poesía expresada con sencillos gestos de las manos y del rostro se contaba la historia. Y este acervo era transmitido de padres a hijos.

Con la aparición de dos Pahus (tambores) que llegaron desde Tahití traídos por el hijo del rey Umi a Liloa que gobernaba en la Isla Grande de Hawai en el Valle de Waipio, por su hijo La’a a Makahiki, estas narraciones se enriquecieron por el toque del Pahu (cuya intención no era necesariamente de dar fondo musical a las narraciones) sino a manera de ritmo y métrica a las declamaciones de estos poetas.

A la implementación de ciertos gestos de las manos y de la expresión corporal que servía para poner énfasis sobre algunas palabras que se determinaron como claves para ilustrar estas historias, se sumaron, entonces, pasos básicos en los pies. Y así emergió la primera forma de danza que era evolucionada exclusivamente por hombres que dedicaban su vida por entero únicamente para la preservación de este arte. Estos hombres llevaban una vida prácticamente célibe y enfocada a su función dentro de la aldea para ser «libros vivientes» al servicio de su rey.

Esta forma de arte se la consideraba tan preciada que sólo se llevaba dentro de los templos y en presencia de los altos dignatarios y sacerdotes. No obstante, el pueblo quedaba fuera de juego.
La danza ‘Ai’ha’a (nombrada así por presentarse siempre en forma acuclillada) sirvió de base para que casi 200 años después, la mujer pudiera desarrollar a partir de esta danza su propia propuesta pero interpretada con un instrumento muy distinto del Pahu para representar sus historias.

Es claro que esto causó controversia entre los reyes y sacerdotes gobernantes, y se decidió que el Pahu fuera utilizado sólo para temas sagrados (orígenes, dioses y honra de reyes) y que siguiera siendo representado por hombres dentro de los templos. Mientras tanto, se permitió que la mujer pudiera participar libremente con el toque de estos calabazos a manera de instrumento de percusión (Ipuheke), pero que sus temas no hablaran de temas exclusivos de los Heiau (centros ceremoniales) y que aparte debería llevar un nombre distinto del de la danza de los varones.

Hula
La primera intención de la danza hawaiana era histórica, pero con la introducción de la mujer, esta adoptó el nombre por la que se la conoce hoy en día. Se utilizó el instrumento de dos calabazos unidos para percutir y así dar ritmo y tono.

No se sabe si por influencia en los mitos de la creación de la danza de la mujer que se le atribuye a Ho’opoe y a Hi’iaka –estas dos últimas procedían de las islas Tahití donde la danza llevaba como nombre Hoora– se hubiese derivado el nombre de Hula.

Hoora estaba escrito así por la fonética en los diarios de los navegantes ingleses que llegaron a las islas con James Cook. Ya que en Hawai, la «R» se sustituye por la «L» en su gramática. Este nombre se usó para referirla así como el baile de la mujer.

Para cuando James Cook llegó a las islas Hawai a finales de 1700, la danza Hula y la ‘Ai ha’a se presentaban simultáneamente en distintos escenarios, pero los ingleses no entendieron la diferencia entre una y otra aunque visualmente advertían que los hombres ejecutaban su danza con tambor y las mujeres con el Ipuheke. Pero por la solemnidad de la presentación de estas danzas concluyeron que ambas debían ser rituales o ceremoniales.

Después del infortunado incidente donde James Cook perdiera la vida a manos de los nativos de la Isla Grande de Hawai pasaron 10 años antes de que otros navegantes se aventuraran a hacer contacto nuevamente con esta cultura que los europeos consideraban como salvaje.

Con la llegada del navegante George Vancouver (iniciado ya en los años 1800) inicia la introducción del comercio y acompañado de esto el intento de la cristianización que se logra influyendo sobre la viuda del gregario Kamehameha I, rey que unificó las islas Hawai y que brindó un período de paz tan amplio que permitió al Hula florecer en todas partes. Por entonces, ya habían terminado las guerras civiles y el desarrollo de los pueblos entre hombres y mujeres les permitían dedicar tiempo de esparcimiento y tomar al Hula como una forma no sólo de entretenimiento sino de vida en sus comunidades y aldeas, floreciendo así los Hula Halau (casas de danza).

Los misioneros al considerar estas danzas paganas en forma conjunta con los hombres de negocios que vieron el potencial de desarrollo agropecuario en las islas, influyeron sobre los reyes y caciques de las islas para prohibir la danza por considerarla ofensiva a Dios y una pérdida de tiempo. Una forma de nulificar la danza era matando todo tipo de raíz o tradición. Por lo tanto, prohibían al hawaiano expresarse en su propia lengua y empezaron a imponer el idioma inglés por considerar que era una lengua cristiana que todos podían entender.

Así como en todas las culturas, donde existió el sometimiento de los pueblos indígenas fomentaron que adoptaran una forma de vida occidental. Tuvieron que pasar 75 años hasta la llegada del Rey David Kalakaua que gracias a sus viajes alrededor del mundo donde buscaba hacer conexión con otros reyes para buscar apoyos a la monarquía hawaiana que empezaba a ser blanco de planes de anexación por parte de los norteamericanos, retomó símbolos, rasgos, usos y costumbres del pasado de sus islas para hacerlas un orgullo para su pueblo. Y así renace la danza, englobando en un solo rubro la danza de tambor y la de Ipu en un solo nombre: Hula.

Los cristianos perdieron terreno con la llegada de los misioneros católicos que hicieron lo mismo que habían aplicado en América latina: Fusionar creencias y reemplazar festividades importantes de los hawaianos con acontecimientos importantes de los católicos y aceptaron la danza a un grado que aun hoy se ejecutan danzas Hula coreografiadas conforme a los himnos de las iglesias. Estos primeros misioneros tradujeron los villancicos al lenguaje hawaiano (‘olelo) para hacer más fácil la comprensión del nativo hacia la nueva religión y de paso penetrar más fácilmente dentro de su ideología.

Hacia los años ’30 y ’40, el coro de Hawaii Calls, cuyos orígenes eran de cantantes de coro de iglesia, graban los villancicos en acetatos y no faltaron los maestros de danza (convertidos a la religión católica), que implementaran, como en la antigüedad, pasos de pies y manos para hacer gráficos los cantos.

Hacia los años ’50, una vez anexada Hawai a la unión americana, el norteamericano de la industria musical proyectó por radio banda internacional y por televisión un Hawai ya influido por todos lados en su desarrollo musical con el ritmo de grandes bandas: mambo, cha-cha-cha, tomando viejas y tradicionales canciones hawaianas con toques de estos ritmos. No obstante, las raíces aún permanecen y sus tradiciones, también.

Deja tu Comentario