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31 julio 2015
Una Versión Indica que él se Apuñaló, Otra que fue Agredido
Por Alfonso Morales Castorena
Entre versiones de que al influjo de las drogas un vicioso intentó quitarse la vida de varias puñaladas o que fue víctima de mortal atentado en un probable ajuste de cuentas entre vendedores de enervantes al menudeo, un adicto, bañado en sangre, se desvaneció al deambular de manera incierta por un tramo de la calle Andador Vaquero, ya en las cercanías de la avenida Faisán, del fraccionamiento Infonavit Pilar Blanco, el miércoles por la tarde.
Su sangrante presencia en ese lugar llamó la atención de los vecinos, quienes en previsión de que requería urgente atención prehospitalaria, demandaron la presencia urgente de los paramédicos municipales para que se hicieran cargo de brindar los primeros auxilios al considerado malherido individuo, provocando además una aparatosa movilización policiaca «en busca de quien atentara contra el desconocido».
Al arribo de los socorristas a ese sitio, el individuo yacía inconsciente víctima de la aparente pérdida que le causaban las hemorragias que acusaba en el cuello, el abdomen y los brazos, como consecuencia de las heridas que sufriera con arma blanca y las preguntas de los paramédicos solo balbuceaba palabras entrecortadas e incoherentes.
Los paramédicos aceleraron la atención de primeros auxilios que le brindaban y procedieron a inmovilizarlo en una camilla rígida para abordarlo de manera inmediata a la ambulancia, pero el sujeto en cuestión, en cuanto recobró el conocimiento arremetió a golpes de pies y puños en contra del paramédico que lo atendía ya en el interior del vehículo médico.
Al escándalo que armaba y la agresión que desatara en contra del voluntario socorrista, éste optó por demandar el auxilio de los preventivos que aún permanecían en el lugar, quien abordó la unidad, sometió al herido, lo esposó a la camilla de pies y manos y de esa manera, se le condujo al Hospital Tercer Milenio, donde quedó internado.
El individuo en cuestión fue identificado posteriormente como Roque Salazar Cervantes, de 28 años, con domicilio en el Primer Andador de la calle Uxmal, en el fraccionamiento Infonavit Morelos, quien al momento de ser atendido acusaba los efectos de las drogas a las que es adicto.
Los primeros indicios y por las leves heridas que presentaba en el abdomen y los brazos, se estimó que él mismo pudo haberse herido con el afán de acabar con su vida, pero que al no lograrlo, se causó una impresionante lesión en el cuello, aún cuando también es posible que por adicción a los enervantes «bien hubiera podido ser víctima de un atentado por asunto de drogas» y el asunto quedó en manos de las autoridades ministeriales, a fin de esclarecer la cuestión.
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