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7 enero 2016
Columnista lo Tacha de “Apestado” en el Poder y en Aguascalientes
Por José Ureña / Teléfono Rojo
A principios de 2012, en gira por Aguascalientes, Enrique Peña platicó con Lorena Martínez.
El diálogo fue más o menos el siguiente, según cuentan testigos:
-La gente te quiere mucho, Lorena. ¿Te gustaría ir al Senado?
-Se lo agradezco mucho, candidato (a la Presidencia de la República), pero yo quiero terminar mi período como presidenta municipal de Aguascalientes y le pido que me permita cumplir mi encomienda.
-Pero la gente te quiere…
-Sí, candidato. Se lo agradezco. Pero yo firmé 151 compromisos como candidata a alcaldesa de Aguascalientes y el primero de ellos fue precisamente que terminaría mi período constitucional.
-O sea…
-Lo firmé ante notario, mi candidato. La gente no quiere aventureros, políticos que buscan un cargo como escalón para ascender a otro y así ir con encomiendas inconclusas.
-Si así lo quieres, Lorena, cuando dejes la presidencia municipal hablamos.
Y sí, Peña cumplió.
En 2013, en cuanto entregó la alcaldía, Lorena tuvo un breve diálogo más con el ya presidente y la despidió con una promesa:
-Pronto tendrás noticias.
Las recibió de Ildefonso Guajardo, secretario de Comercio, quien la llamó a Los Andes cuando ella, ya ex edil, cruzaba Los Andes en vacaciones con parte de su familia.
-¿Es urgente? –preguntó.
-No, a tu regreso hablamos –le contestó Guajardo.
De vuelta a la ciudad de México, el secretario de Comercio le ofreció la subsecretaría de Asuntos Internacionales.
-No es mi materia. Con gusto me incorporo al gobierno federal, pero quiero estar en México y hacer campaña en Aguascalientes para ser gobernadora.
-Bueno… pues en días estará acéfala la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
-Perfecto. Hace más de 20 años fui delegada y conozco la Profeco por dentro.
Así llegó a la Procuraduría, de donde salió para ser candidata a gobernadora de Aguascalientes contra la voluntad de Carlos Lozano.
Está a horas o días de oficializarse su postulación y, salvo una catástrofe, exactamente a seis meses de ganar porque tiene las tendencias a su favor.
Si Carlos Lozano es un apestado en el poder y en Aguascalientes, no sucede lo mismo con Mariano González Zarur en Tlaxcala.
Además de no ser consultado para proyectar a su sucesora, Lozano está advertido de no jugar en contra y, dada su aversión a Lorena Martínez, será vigilado para evitar jugadas como la de Mario Anguiano en Colima.
En contraste, González Zarur está exultante.
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