Palestra Aguascalientes

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Soraida Rodríguez Reza

18 octubre 2009

Ferrocarril Aguascalientes

Por Soraida Rodríguez Reza

A finales del siglo XIX la traza urbana de la ciudad de Aguascalientes tuvo varias transformaciones, pero sería hacia el oriente donde se notarían estos cambios delineándose poco a poco como la zona del progreso de la urbe. Los cambios se iniciaron cuando se construyó en esa zona los Talleres Generales de Reparación del Ferrocarril Central.

Con la instalación de la empresa en la entidad se propició un auge económico inusitado. Resultado de esto fue el incremento de la población rural en la empresa, lo que originó una demanda habitacional para albergar a los cientos de trabajadores. Se sabe que en los talleres del ferrocarril llegaron a laborar 3,000 operarios.

Esta necesidad de albergar a los empleados de la empresa trajo consigo la necesidad de fraccionar colonias, un claro ejemplo de ello fue la colonia Ferronales o también conocida como de los Gringos. Estas casas se construyeron para los ingenieros y técnicos especializados norteamericanos que vinieron a trabajar para la compañía, de allí el nombre y el diseño de sus casas que es de tipo anglosajón.

Posteriormente a estos trabajos, se continuó con la construcción de viviendas para los obreros mexicanos, así surgieron colonias como la Estación, Héroes y del Trabajo, mismas que conformarían los principales barrios proletarios de la ciudad.

El Barrio de la Estación se formó con la llegada del ferrocarril en 1894, y se consolidó al construirse la estación del tren en las primeras décadas del siglo XX. El auge de este barrio abarcó un periodo que va de los comienzos del siglo XX a la década de los años sesenta, ocupando un lugar preponderante para el desarrollo de las actividades culturales, religiosas, sociales y deportivas de los ferrocarrileros.

Tenemos que las primeras manifestaciones de estos trabajadores se dieron con la creación de las distintas mutualidades a finales del siglo XIX. Las mutualidades contaban con una larga trayectoria organizativa, siendo éstas las encargadas de realizar eventos sociales y culturales.
Ejemplo de ello tenemos que los ferrocarrileros tenían la costumbre de alquilar el teatro o algún salón para efectuar las jornadas conmemorativas de los aniversarios de sus sociedades.
En ellas, no solamente tuvieron cabida los informes de actividades de la mutualidad, o la verificación de los cambios de las Juntas Directivas, sino también otras tantas celebraciones que, por lo general, los organizadores trataron de hacer entretenidas, pues amenizaban los intermedios con orquestas que interpretaban música de viento o de cuerdas.
De esta manera los ferrocarrileros destacaban no sólo por su capacidad de organización sino también por su talento, ya que llegaron a realizar actividades, desde las más importantes en el estado hasta las más triviales y divertidas, como torear, ejemplo de ello lo encontramos en una nota del periódico El Republicano, la cual señala: Está anunciada para hoy en el redondel de San Marcos, una magnífica corrida de 5 toros de la acreditada ganadería de Peñuelas, lidiados a muerte por varios jóvenes aficionados al arte y que trabajan en los Grandes Talleres Centrales del Ferrocarril Central Mexicano de esta ciudad.
También la estación del ferrocarril fue importante no sólo para los que allí vivían sino también para muchos aguascalentenses, quienes se daban cita en los paseos dominicales con la finalidad de ver la llegada y salida del tren, esperar las noticias traídas a la ciudad por medio del correo que transportaba el ferrocarril o trasladarse a ese lugar para apreciar algún espectáculo publico como la banda local.
A raíz del crecimiento de la población, ésta comenzó a demandar actividades culturales. De este interés vemos que el teatro, el circo y el cine fueron las que tuvieron una buena aceptación entre los diversos estratos sociales.
Sabemos que el cinematógrafo llegó a México el 6 de agosto de 1896, ese día el presidente Porfirio Díaz, su familia y miembros de su gabinete presenciaron las primeras imágenes en movimiento. El éxito del nuevo medio de entretenimiento se dio de inmediato. El presidente Díaz había aceptado la proyección de dichas imágenes porque tenía interés por los desarrollos científicos de la época, además de que dicho invento provenía de Francia.
En Aguascalientes, a principios del siglo XX, comenzaron las primeras proyecciones de cortometrajes. En ese tiempo las películas eran presentadas en carpas, porque, con excepción del Teatro Morelos, todavía no se contaba con establecimientos fijos para espectáculos como el cine, el circo y otras actividades recreativas. Cerca de la estación del ferrocarril se establecieron algunas carpas concentrando un espacio de diversión muy importante para los aguascalentenses, aunado a esto fue testigo de los flujos migratorios, convirtiéndose en el tradicional lugar de reunión y de diversión de niños y mujeres que vendían antojitos, frutas, artesanías bordadas y deshiladas.
Respecto a las carpas que se ubicaban cerca de la estación, tenemos otra nota periodística que nos habla de una de ellas: se nos informa que el 28 del actual, debutará en sus carpas que empieza a situar en la Estación del F. C. C. M de esta ciudad, el afamado Circo Orrín, y cuya Empresa deseamos una buena temporada. Después vendría el circo Americano, entre otros.
Como se ha podido observar el oriente de la ciudad cambió su fisonomía urbana, económica y social, por lo que en pocos años el gobierno tuvo que cubrir las necesidades de tipo habitacional para la nueva clase obrera.
La ciudad por lo tanto dejaba atrás la tranquilidad, y el paisaje de las huertas que la rodeaban comenzaron a formar parte de la memoria de los habitantes. Con el fluir de la gente, la instauración de los talleres del ferrocarril, sus trabajadores y las nuevas actividades sociales y culturales que organizaban se incorporaron al proyecto progresista que imperaba en el país.

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