Palestra Aguascalientes

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Alfonso Moreleón

21 octubre 2009

poncho

Con Permiso por Favor

Dicen que para no tener malos ratos en una charla que se jacte de ser amena se debe evitar hablar de religión, política y hasta futbol. ¿Pero qué sería de nuestras reuniones sin tocar estos temas que a cualquiera le pueden apasionar? Y es que ahí es donde radica una de las cosas más valiosas de nuestra sociedad: la pluralidad de ideas.

No es malo que se toquen estos puntos en medio de una tertulia, lo que hace difícil sostener una conversación de tan ricos matices es la postura de los interlocutores, comúnmente tomamos las riendas de la plática creyendo que somos dueños de la razón y a la menor crítica a nuestras palabras, se encienden los ánimos y se empieza a vivir una batalla defendiendo nuestra idea de tal o cual tema.

Este tipo de situaciones podemos vivirlas a diario en todo lugar en donde se encuentren dos personas, hasta en la misma casa, en donde el padre da sus razones para no aprobar un permiso y los hijos por su lado externan todos los argumentos posibles para lograr su objetivo.

¿Y qué decir de pláticas en donde se pone en tela de juicio la actuación de gobernantes? Todo es malo o todo es bueno de acuerdo al punto de vista del interlocutor y si a esto le sumamos una situación económica diferente por parte de los debatientes, se convierte en un cuento de nunca acabar.

Vivimos con el estigma de que si permitimos o aceptamos algo contrario a nuestras ideas nos volvemos vulnerables. Cambiemos nuestra forma de apreciar las cosas, escuchemos al oponente con ganas de aprender su forma de ver la vida, esto no nos deja en desventaja, por el contrario, nos permite conocer sus ideas, tomar un poco de sus vivencias y acrecentar nuestro acervo.

Recordemos que no somos los dueños de la verdad y que ya no vivimos en el mundo de hace 10 años.

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