ÚLTIMA HORA
26 marzo 2010

Por Ramiro Góngora
Más allá de una perspectiva de contención que encierre literalmente a la América latina bajo un sistema ajeno a sus usos y costumbres. Más allá del modelo global de intereses confinados a generar solo el desarrollo del bloque hegemónico, que en estos momentos, atraviesa por una crisis que nos pudiera arrastrar a un callejón sin salida.
Más allá de esto, podemos pensar en alternativas de orden político, económico, social y cultural ya palpables en algunos gobiernos de América del Sur; como caso tenemos a Venezuela y Bolivia países en los cuales contemplamos la resistencia a una idea particular y unidimensional de “progreso” que los caballeros de cuello blanco imponen como la medida de todas las cosas.
Contemplamos su inflexibilidad a la idea clásica de que los países capitalistas mantienen sus relaciones con los países en vías de desarrollo para que estos tengan acceso a una “mejor opción”. Esto, por otro lado, es sustituido por ideas críticas que apuntan a la autonomía y a un compromiso responsable que dice: “yo puedo con mi país, yo puedo con mis propios recursos”.
La fuerza que se impone de lo dicho anteriormente es la semilla que puede inspirar a los otros países de la región. Pienso primeramente en México en su cultura y en su tradición (no forzosamente religiosa) de la que podamos adoptar incluso formas de desarrollo diferentes. Como diría Marcuse al proponer acciones de autodeterminación para la India y Egipto en su libro “El hombre unidimensional” donde un posible progreso natural de política planificada, de sistema de vida y de trabajo se extendiese en sus propios términos.
“Eliminando las fuerzas opresivas y explotadoras materiales y religiosas que las hicieron incapaces de asegurar el desarrollo de una existencia humana. La revolución social, la reforma agraria y la reducción de la superpoblación serían los prerrequisitos y no la industrialización sobre los modelos de las sociedades avanzadas”.
Claro la industrialización se puede dar y quizá tenga un desarrollo mayor si la programamos desde nuestras perspectivas netamente nacionales. Pero la autodeterminación no es posible todavía en México por el secuestro de las instituciones y por la usurpación antidemocrática establecida que solo a generando el bienestar de unos cuantos, solo el bienestar de los caballeros de cuello blanco locales y no locales (apoyados por el sistema prianista). Y cuando en la cita Marcuse se refiere a “materiales y religiosas” también nos da que pensar al respecto de otros actores aliados de la contención.
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