ÚLTIMA HORA
31 diciembre 2014
Por Mario Mora Legaspi
No se descarta la posibilidad de que se registre un aumento en el precio de la tortilla desde las primeras semanas del nuevo año, ante la “cuesta de enero” y el gasolinazo para el mes que viene, adelantó ayer el industrial molinero Mateo Castro Padilla, quien indicó que actualmente registra un valor promedio para el público de 12 pesos por kilogramo.
Es posible que el precio de la tortilla aumente, aunado a que el precio está liberado y ante el cierre de algunos negocios en el transcurso del 2014, además de que los industriales han resistido el embate de la crisis y no lo han reflejado en el precio final del producto, por el contrario, “hemos absorbido los costos”.
Aunque se desconoce hasta el momento cuál será el precio con el que se venda el kilo de tortilla, dijo que es necesario dado a que no han recibido ningún apoyo de las autoridades federal y estatal.
Apuntó que a pesar de la crisis que padece el sector, sólo el diez por ciento de los comercios de venta de tortilla son rentables, el resto ha tenido que despedir personal y otros han tenido que cerrar sus empresas dedicadas a la industria de la masa y la tortilla y son los que han resistido la situación imponen precio.
Dijo que desde 2012, el sector formal tortillero no se ha favorecido con ningún apoyo de la Federación, ni con las autoridades estatales que desde el inicio de la administración sólo se han realizado reuniones sin que nada se concrete.
Asimismo, indicó que, desde que se liberó el precio de la tortilla no existe ningún subsidio, y el único apoyo que tienen es federal, pero no como subsidio sino que se trata del Promasa y sólo algunos industriales, unos cuantos son los favorecidos.
Castro Padilla sostuvo que para ser acreedores a los programas que emprende el Gobierno de la República, a través de la Secretaría de Economía, los productores deben entregar una vasta compilación de requisitos entre ellos, factura de gas, factura de compra de maíz y recibos de energía eléctrica.
Anualmente el costo de los insumos para la producción de maíz se incrementa 30 por ciento, mismo que los agricultores no alcanzan a cubrir con ayuda de Procampo ni con el precio objetivo y apoyo de la comercialización, añadió.
Situación parecida sufren los molineros, siempre sujetos a los vaivenes del precio del maíz, al alza en los costos de la energía, el gas y la gasolina, así como de las rentas de locales que para colmo también sufren ajustes cada uno o dos años.
Las grandes empresas que venden semillas y tienen la infraestructura para almacenar la producción son las beneficiarias de la especulación y las que imponen los precios. Por ello, la Secretaría de Economía tiene que realizar un análisis de la cadena maíz-tortilla, defender la actividad de los campesinos, así como de los pequeños molineros y productores de tortilla, y castigar los abusos de las grandes empresas, aseveró.
No hay un análisis serio de la situación por la que atraviesan los tortilleros ni se pondera la gran importancia que tiene la micro industria, que en conjunto genera 500 mil empleos en el país; la mayoría de quienes trabajan en ella son migrantes del sector rural y madres solteras.
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