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4 enero 2015
Escriben en Códigos que Nada más Ellos Entienden
Por Mario Mora Legaspi
Resulta indispensable fomentar el interés por la buena escritura entre las nuevas generaciones, toda vez que es posible observar en las libretas de apuntes de alumnos de primaria, secundaria o preparatoria que sus escritos están codificados, «ya no es la escritura propia del español y muchas veces en sus trabajos también escriben con códigos», expresó la maestra Norma Palacios Alcalá, investigadora del Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica.
El interés por la escritura proviene de los primeros alfabetos fenicios; la historia es larga y han existido algunas representaciones de tipo pictográfico y otras que están relacionadas con transcripciones fonéticas, una escritura que se basa en lo que suena, así es como se desarrollan los primeros alfabetos en el mundo.
«Nuestro abecedario actual está ligado con el latín y éste a su vez con el griego porque nuestra cultura es totalmente occidental, así que nuestras raíces grecolatinas son la base de lo que estamos escribiendo y hablando actualmente», dijo.
El alfabeto occidental, prevaleciente en la lengua que hablamos los latinos hoy en día llegó, «como sabemos, a raíz de la Conquista, pero anteriormente, dependiendo de las culturas se utilizaba pictografía e incluso en la cultura maya se empezaba a desarrollar una especie de alfabeto fonético, lo que también dependió de la evolución de las culturas mesoamericanas», indicó.
Además, «es fácil escribir en el sistema occidental, precisamente por la relación entre la grafía y el sonido; a diferencia de la escritura oriental, por ejemplo, los kaki japoneses se van estudiando por niveles educativos, de tal manera que el equivalente a un alumno de preparatoria es quien puede leer un periódico, no antes; mientras, en nuestro sistema de escritura un niño en etapa preescolar o primaria puede acercarse a un periódico y por lo menos hacer el desciframiento de lo que dice», expresó Palacios Alcalá.
Por otra parte, agregó, «hasta hace algunos años los jóvenes tenían muy claro el registro en el que se estaban comunicando ya que, en cuanto a oralidad, diferenciaban el hablar con los maestros y los padres, y a la par una cosa era presentar un trabajo formal de escritura y otra mandar un mensaje por el celular».
«Ahora nos damos cuenta sobre todo en adolescentes de secundaria o preparatoria que ya no pueden hacer esta distinción, sus libretas de apuntes están codificadas, ya no es la escritura propia del español y muchas veces en sus trabajos también escriben con códigos».
A pesar de lo anterior, aseveró la investigadora, «el lenguaje siempre está evolucionando; es importante recordar que la lengua es una institución social y todas las instituciones sociales tienen que evolucionar para irse adecuando a la sociedad en la que sobreviven, de otra manera morirán».
«Ni siquiera reglas como las que propone la Real Academia de la Lengua Española, garantizan la permanencia de estos cambios en el lenguaje escrito; mientras los hablantes cultos no tomen estas formas en su expresión no se va a dar el cambio porque insisto, la lengua es una institución social y necesita la aceptación de los diferentes niveles de la sociedad para ser aceptada», añadió la maestra en Lingüística y Literatura Hispánica.
Es necesario profundizar en la enseñanza de la escritura y en la buena lectura, porque debemos dejar de ser un país de «analfabetas funcionales», enfatizó la maestra Norma Palacios Alcalá, quien imparte clases en dos instituciones educativas y en conocida universidad privada.
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