ÚLTIMA HORA
17 junio 2014
Por Luis Enrique Hernández Morales
¿Se justifica no pagar impuestos?
Reporta el Servicio de Administración Tributaria que de los 53 millones de mexicanos que forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA), 29.6 millones están ubicados dentro del segmento de la economía informal.
Esto quiere decir que más de la mitad de los mexicanos que tendrían que pagar impuestos, no lo hacen.
La informalidad ha sido tratada por políticos y empresarios como un problema que hay que solucionar, como una lacra que hay que combatir, como un cáncer que hay que curar.
Desde el punto de vista empresarial esta postura se justifica. ¿Por qué unos no pagan impuestos y otros sí lo hacemos? Se preguntarán muchos de ellos.
¿Pero el Estado? ¿Se justifica su molestia? ¿Se justifica que diga que la informalidad es un cáncer que hay que curar para que la economía vaya mejor? ¿No se han preguntado nunca nuestras autoridades por qué millones de comerciantes informales no han querido pasarse del lado bueno? ¿No han pensado que quizás se deba a su temor a un sistema tributario complejo y voraz? ¿No han reflexionado que quizás sería mejor estimular que amenazar?
Muchos informales (no todos por que también los hay ventajosos) sustentan quizás su resistencia a la formalidad en un egoísmo hasta cierto punto válido. ¿Por qué habrían de darle parte del dinero que con tanto trabajo se han ganado a un Estado corrupto e ineficiente? ¿Por qué habrían de compartir con otros que no se esfuerzan lo que ellos consiguieron con el sudor de su frente?
El descrédito del Estado es absoluto. Y no es para menos. Hay que ver muchas de nuestras calles, de nuestras carreteras, de nuestras escuelas, hay que ver muchos de nuestros servicios públicos. Tantito peor. Hay que ver como salen nuestros gobernantes del poder, millonarios. ¿Para eso pagar impuestos? ¿Para eso dejar de ser informal? ¿Para mantener una estructura –el Estado- que no es capaz de solucionar ni siquiera los problemas más sencillos como las condiciones de las vías de tránsito, de las instituciones educativas o la mala calidad de los servicios públicos? ¿Para enriquecer a una clase política cuya única ambición es el engrosamiento de sus cuentas bancarias?
Antes que combatir la informalidad por medios coactivos los gobernantes tendrían que recuperar la credibilidad perdida. Me queda claro que no es tarea sencilla. Muchas veces la gente, la opinión pública es necia y contradictoria y nada le parece. Pero es que han sido muchos los agravios acumulados a lo largo del tiempo como para que en un solo gesto se perdonen.
Es cierto que a nadie le gusta pagar impuestos, pero también es cierto que hay países donde la gente los paga con mucho menos enfado que en México y lo hacen por que a su alrededor ven realidades, ven hechos. Eso, aunado a una carga impositiva ligera y sensata y a un sistema tributario mucho menos complejo que el que tenemos, sería el mejor antídoto para que los informales se conviertan “al lado bueno”.
Twitter: @enricoags
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