ÚLTIMA HORA
19 octubre 2009

Por Araceli Díaz
Como todos los gobiernos, la administración municipal que encabeza el ingeniero Gabriel Arellano Espinosa inició con muchas promesas, una de las principales tiene que ver con el tema de la seguridad pública, premisa que sigue siendo utilizada por los políticos para ganar votos en las urnas, aún y cuando saben que devolver la tranquilidad a la sociedad, acabar con los robos, asaltos, secuestros y narcotráfico es imposible que lo logre un solo gobierno, para ello se necesita la voluntad política de todo un país.
Durante su campaña electoral, el primer compromiso del hoy alcalde de Aguascalientes fue devolver la seguridad pública a la sociedad durante los cien primeros días de su gobierno, promesa que por su puesto no fue cumplida.
La idea era, y fue, contratar los servicios de los asesores de CALEA, grupo proveniente de Chihuahua encabezado por Raúl Grajeda, que se decía contaban con la experiencia necesaria para realizar una reestructuración a fondo de la Policía Municipal.
Durante varios meses Arellano Espinosa se empeñó en defender el trabajo de esta agrupación al interior de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Aguascalientes, aun y cuando a estos elementos les antecedía una muy cuestionable reputación.
Después de año y medio de prestar sus servicios a la secretaría, en julio de este año el contrato con CALEA culminó, dejando muy pocos resultados a la corporación y poniendo en riesgo la obtención de una certificación de la que hoy en día se habla poco, se evita el tema, a pesar de que fue una de las principales premisas, sino que la principal, de las utilizadas por Gabriel Arellano Espinosa durante su campaña electoral.
Más de dos millones de pesos le costó al ayuntamiento este capricho, además de una mala reputación a nivel nacional por haber permitido que elementos de Chihuahua, que hoy son investigados por sus posibles vínculos con la delincuencia organizada, hayan formado parte de esta corporación.
La CIPOL quedó en el pasado, ahora será obligación de la administración municipal ganar la confianza de la sociedad con hechos, porque a la gente poco le importa si se logra una certificación o si en la oficina del alcalde hay un diploma colgado que dice que la Policía Preventiva es una de las mejores a nivel nacional cuando los robos a casa habitación, cristalazos y extorsiones telefónicas siguen a la orden del día.
Les salió caro el chistecito y les duró muy poco el gusto, lo que nuestras autoridades deben tener presente es que la gente no olvida y tarde o temprano los resultados se reflejan en las urnas.
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