Palestra Aguascalientes

ÚLTIMA HORA

David Silveti

24 octubre 2009

silveti

Eternamente Gracias Maestro…

Por Manuel Alejandro Román

Con destinatario para el Rey David:

En estos tiempos, cuando la fiesta más hermosa, romántica y mística del mundo se encuentra en un bache del cual, en un futuro que parece próximo, se alcanza a observar el punto de luz que le regrese el punto de atractivo con toreros nuevos, promesas que día con día se consolidan y el regresarle la dignidad que se merece, viene a mi mente el recuerdo de un grande, de un maestro de los ruedos que hacen del terno de luces un poema con cada lance, muletazo y pinturería que adornan la estética de su toreo en su máxima expresión; su nombre fue, es y será, David Silveti.

Es por eso que, ahora quiero aprovechar para expresar unas líneas con todo mi respeto, a un torero que, en lo personal, dejo una aterciopelada huella en mi corazón…

Maestro, al transcurrir el tiempo hemos visto que toreros van y toreros vienen, con esa esencia diferente en el ruedo, pero tristemente para la fiesta misma no ha revolucionado un diestro como el que tanto se añora, quizás es un poco tarde para decirlo, pero prefiero hacerlo tarde que nunca, y es que Dios no me regalo el privilegio de verle personalmente con esa profunda huella que en la arena usted marco en mi sentimiento, en mi ser y en mi corazón.

Por muy extenso y explicito que pueda ser este escrito, no alcanzará a describir de manera total el porqué ahora sudan mis manos de la misma forma que lo hacían cuando usted actuaba en la arena, y es que fungió como propulsor para que yo amara y respetara esa bendita profesión que usted la redujo a arte en cada lance proveniente de sus mágicas muñecas, llenos de cadencia y convertidos en poesía, cada trincherazo desbordaba ese singular sentimiento con su sabor único, y a la hora de ejecutar el desdén hizo que brincara de mi asiento de mi asiento para gritarle con mi más pura sinceridad el olé que salía de las entrañas de mi corazón.

¡Que falta hace Maestro! Y no es que no haya toreros que me transmitan, si no que no hay otro artista como usted que me erice la piel en cada muletazo hecho caricia. Aun lo recuerdo como esa tarde vestía usted de verde botella y oro, ante “Mar de Nubes” de Fernando de la Mora, donde los estatuarios fueron dignos de pintura y ese cambiado de mano de escultura extasiándonos con la belleza y pureza de su toreo, en donde parecía que detenía usted el tiempo ante su semblante y actitud de tranquilidad, de ese reposo tan suyo en una rítmica faena donde nos condujo al clímax bordando el toreo en letras de oro; Los gritos de ¡torero, torero! Era lo mínimo que se podía evocar ante semejante demostración de arte conjugada con pasión y sentimiento de verdad torera que usted nos regalo. ¡Vaya porte que tenia Maestro! Y es que usted hacia realidad ese dicho de “Para ser torero, primero hay que parecerlo”, ni la quietud de un bebe dormido se podía comparar con la de usted ante ese toro con un silencio total de los espectadores del tendido que entre lagrimas, gritos e incredulidad, de algunos que no sabían de lo que usted era capaz, actuaron como privilegiados testigos en esa inolvidable faena donde demostró porque era poseedor de ese mote, “El Rey”.

Ni la suma de más de cuarenta operaciones pudieron detenerle para seguir viviendo por y para el toro, donde los más beneficiados fuimos nosotros que pudimos deleitarnos con cada lance, cada muletazo y cada faena que usted hacia parecer tan fácil ante las numerosas cantidades de aficionados que le mirábamos con todo el asombro, gusto y respeto. Ahora usted, desde el palacio de los cielos en su trono celestial, sigue siendo recordado en cada plaza, en cada aficionado y en cada corazón de los taurinos, quienes de vez en cuando abrimos el baúl de los recuerdos para remembrar a ese torero único, ese torero fino y ese torero artista que hizo un compendio de faenas para una enciclopedia taurina con el sello de la editorial Silveti que jamás será olvidado.

Con todo respeto su calvario en los quirófanos fue el precio por el cetro del toreo y todos sus sufrimientos los canalizo en virtud para regresar a los ruedos con toda la majeza de su noble estirpe. ¡LARGA VIDA TENGA EL REY!, ¡LARGA VIDA TENGA, DAVID SILVETI!

¡ETERNAMENTE GRACIAS MAESTRO, ETERNAMENTE GRACIAS… DAVID SILVETI…!

“Porque la pasión del toreo, va mas allá del dolor de las cornadas”… MANUEL ALEJANDRO ROMAN

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