Decepcionó el Mano a Mano Entre Arturo Macías y Sebastián Castella

  • 1 noviembre 2009
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Los Toros de Begoña Dejaron Mucho que Desear

Por Mario César Macías Zúñiga

Arturo Macías “El Cejas” y Sebastián Castella no tuvieron la suerte a su favor en la primer corrida del Festival de Calaveras celebrada en la Monumental Plaza de Toros de Aguascalientes el 31 de octubre del presente año.

Con un graderío lleno en más de su 50 por ciento, el aguascalentense y el francés se fueron con las manos vacías, en parte porque los toros de Begoña fueron lo peor de la tarde, y porque las faenas que a base de entrega alcanzaron las malograron al momento de tirarse a matar. Ambos fueron revolcados por sus bureles, pero sin consecuencias más que los golpes y el baño de arena.

Tan malo estuvo en encierro que mando Begoña, que el tercero del mano a mano, el quinto de la noche, fue devuelto a los corrales por su falta de trapío. Los abucheos de la afición obligaron al juez a devolver al burel. Un grupo de personas desde el sector de sol grito a coro: “¡Fue horrible!”

Entró el de reserva: “Seductor”. A este toro Sebastián Castella lo enamoró con su arte. Lo hipnotizó con el capote y la muleta. La afición exigió que la Banda Sinfónica de Aguascalientes tocara “la de aquí”, el juez de plaza concedió, y “Pelea de Gallos” alegró la fiesta. Lamentablemente al momento de tirarse a matar, el galo no alcanzó el triunfo ante el suspiro de tristeza del público.

Por su parte, Arturo Macías “El Cejas”, una vez más no logró triunfar en la tierra que lo vio nacer. Fue valiente, arrojado, ganoso, hasta revolcado por uno de sus toros, pero no logró hacer contacto con su público, ni lograr una buena tanda. Cuando abandonó la plaza fue abucheado y silbado. De nada le sirvió haber recibido a puerta gayola al de Begoña, que al igual que los otros, demostró que ha sido uno de los peores encierros que se le conocen a esta ganadería.

El que se llevó las palmas de la tarde fue Sebastián Castella, a quien inexplicablemente el juez de plaza le negó una oreja en el segundo de su lote. Un sector del público se organizó y mando saludos a la autoridad por esta decisión que fue calificada de localista. “¡Uno, dos, tres!: ¡chingue a su madre el juez!