Palestra Aguascalientes

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Delitos e Impunidad, el pan de Todos los Días

5 Julio 2017

Por Mario César Macías Zúñiga

De unos años a la fecha es un asco la “Seguridad Pública” en Aguascalientes. Sexenio tras sexenio la situación va de mal en peor, no es cosa de rojos o azules, o azules y rojos, ambos son igual de malos en el poder, unos más represores y transas que otros, pero los dos cortados con la misma tijera. La delincuencia hace de las suyas ante un marco legal que los baña de impunidad y una procuración de justicia que nada en podredumbre y está repleta de holgazanes.

Es normal escuchar que el costoso sistema de vídeo vigilancia, las cámaras de seguridad colocadas en diversos puntos de la ciudad, constantemente, al menos así argumenta las autoridades, presentan fallas, al grado que ahora son más eficaces las que colocan los ciudadanos en sus domicilios un intento por vigilar e inhibir los robos en sus calles y viviendas ante la incompetencia de los cuerpos policíacos. ¿De qué sirve el C4?

¿De qué sirve el 911 y la nueva aplicación esa que presentó la señorita Tere Jiménez?

Ante la innegable incompetencia del Mando Único o Mixto, o cómo sea que ahora llamen a la porquería de sistema policíaco que hay en Aguascalientes, donde lo único que resalta es que el Gobierno del Estado y la Presidencia Municipal no se ponen de acuerdo en la forma de operar y nada más se culpan unos a otros de robos y asaltos, los vecinos, como pasa en el fraccionamiento Los Bosques, recurren a ofrecer recompensa económica para dar con los delincuentes.

En otros puntos de la ciudad los colonos advierten a los delincuentes que ellos mismos harán justicia si los sorprenden delinquiendo… Es de sobra conocido los casos donde los vecinos capturan a los rateros y horas después están libres. Los únicos que no han alcanzado su libertad son los que han muerto a manos de sus víctimas.

Y mientras los robos siguen y siguen, ni Martín Orozco Sandoval (gobernador) ni María Teresa Jiménez Esquivel (presidente municipal) son capaces de hacer a un lado sus estúpidos egos y ambos llegar a un acuerdo en cuanto a una estrategia policíaca que funcione. Mientras este par de azules no logren llegar a un acuerdo la cosa seguirá igual o peor.

¿En serio así piensa Tere Jiménez en que logrará reelegirse?

Cuando los delincuentes son detenidos y llevados a la Fiscalía General del Estado obtienen su libertad casi de manera inmediata por la pésima integración de las averiguaciones previas y el marco legal que les favorece. Tardan más los afectados en presentar denuncia que los delincuentes en salir a las calles a seguir robando. Hasta parecería que hay un acuerdo entre autoridades y criminales.

¿De qué sirve presentar una denuncia penal si la Fiscalía General del Estado no las atiende? Deja que se empolven, que pasen semanas, meses y años sin atenderlas. ¡No chinguen! Mínimo hagan como que trabajan.

La impunidad prevalece porque no hay castigos, y los delitos se multiplican a causa de la impunidad. El único jaulero, al menos que recuerdo, al que se le ordenó prisión preventiva fue al que se metió a robar a la casa de Martín Orozco Sandoval cuando era gobernador electo. De ahí en más, este tipo de lacras hacen de las suyas.

Mientras Tere y Martín no se pongan de acuerdo en cómo trabajarán lo referente a la (in)seguridad pública en Aguascalientes, los delincuentes seguirán haciendo de las suyas. Sus estadísticas, esas que sus cortesanos les llevan para endulzar el oído y llenarles de amor los ojos, están muy alejadas de la realidad. La delincuencia crece y ellos se niegan a verlo.

Y que ni vengan los del PRI a soñar con el “progreso” que se les escapó de las manos, porque en sus gobiernos represores se dedicaron a fabricar delitos en contra de aquellos que no toleraban sus actos corruptos.

Por lo pronto, Aguascalientes está a merced de la delincuencia del fuero común ante una policía desmotivada y penetrada por la corrupción, una fiscalía entumida, dormida, fracturada y sin liderazgo, mientras que los diputados no reforman leyes para castigar a la delincuencia, y los gobernantes, léase Tere y Martín, siguen sin llegar a un acuerdo en la estrategia policíaca.

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