Palestra Aguascalientes

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El Arrepentimiento o los Martillos de Trento

20 julio 2010

…Un PAN en Apuros…

Por Isidoro Armendáriz.

El cielo es azul y está lleno de arrepentidos. Los arrepentidos lloran su derrota y se declaran en rebeldía despojándose de un título, atribuido por ellos, pero jamás ganado, de apóstoles de la democracia. Los arrepentidos y los rebeldes camisas azules se durmieron en sus laureles y al despertar se vieron expulsados del paraíso gubernamental, montados, al igual que Ícaro, en un pájaro con alas de cera para iniciar un vuelo sin brújula y sin destino. Los arrepentidos son presas del orgullo y la vanidad, son victimas de sus propias circunstancias y son vulnerables por su dogmatizacion pagana.

La comunidad de los arrepentidos camisas azules vive la danza de los lamentos, la locura y la sinrazón. Es el delirio de la derrota, es la negación del pensamiento democrático en la orbita de los suyos: Manuel Gómez Morín, José Vasconcelos, Efraín González Luna, Manuel Clouthier. Hombres de fuste intelectual y a la vez pragmático, alejados del juego retorico y apegados a los principios ideológicos del Partido Acción Nacional. Ellos aprendieron y enseñaron que la política es cultura, recreación, coexistencia, pluralidad, tolerancia y conducción de un proceso social organizado.

¿De que se quejan los arrepentidos?, ¿Cuál es la razón de su rebeldía?, ¿Por qué no se honran respetando la victoria de sus adversarios ideológicos? Sus quejas se parecen al rosario de Amozoc que siempre terminan en tragedia. El candidato mayor del clan de los arrepentidos implora tardíamente justicia electoral, transita por un laberinto de palabras gastadas y sin resonancia, atrapadas en las catacumbas de un panismo que necesita refrescarse y refundarse.

La insurgencia de una de las muchas expresiones del PAN se parece al realismo decimonónico ante el triunfo de la corriente progresista. La rebelión se inspira en fantasmas y espejismos, la justifican con mentiras o, en el mejor de los casos, con verdades a medias. Sin duda el principal motivo del alzamiento radica en la impotencia y la incapacidad para superar la realidad de un partido bifurcado y cercenado por intereses y ambiciones, que en esas condiciones, no pudo, en buena lid, vencer a su adversario central, o mejor dicho a la Coalición “Aliados Por Tu Bienestar”.

Con la ingenuidad que congela todo intento de aprendiz de perverso, en algún momento de la etapa pos electoral reconocí la actitud honesta y valiente del candidato a gobernador del PAN quien acababa de reconocer la victoria de Carlos Lozano, candidato de la Coalición “Aliados Por Tu Bienestar”. ¿Qué fue lo que paso? En ese cambio de juego y de arrepentimiento ¿Cómo es que surge una nueva línea política que en cada palabra y en cada acción niega lo que antes afirmaba con profundo orgullo y satisfacción de conquistar en la derrota el titulo de apóstol de la democracia? Esta decisión tardía de no reconocer los meritos de la victoria al PRI, al Partido Nueva Alianza y al Partido Verde Ecologista es no sólo un agravio a la legalidad y a la legitimidad sino que representa una afrenta a la profesión de fe ciudadana materializada en las urnas.

Después de reconocer su derrota, de manera subrepticia apareció colérico el candidato mayor de los camisas azules con la espada flamígera de Luzbel en mano, no sólo para cortar cabezas a los traidores sino para iniciar una nueva etapa de andanadas e impugnaciones contra el gobernador electo Carlos Lozano. Así, Martín Orozco, iracundo, corre con su espada de Luzbel en la mano mientras que el PAN se encuentra bajo la afilada espada de Damocles que pende de un pelo de crin de caballo sobre su cabeza.

Con su mismo rezo de campaña el candidato albiazul convoca a una conferencia de prensa en la que, fuera de todo control mental, amenaza, desafía, promete, insulta y denigra a sus adversarios, con ese mismo sermón, que no propiamente se parece al ”Sermón de la Montaña” del que habla San Agustín.

¿Será que el candidato del PAN pretende emular al Conde de Montecristo? La revancha y la agresión en política son malas consejeras. Los de mi partido y los habitantes de Aguascalientes no tienen la culpa de tanta descomposición orgánica e ideológica en el PAN.

Los electores, después de ver, oír y juzgar a los candidatos, dieron su veredicto el día 4 de julio. En esta ocasión perdió el PAN y ganaron el PRI, el Verde y Nueva Alianza; ganó Carlos Lozano y perdió Martín Orozco; ganó la democracia y perdió la autocracia; ganó la ley y perdió la anarquía.

Llegó la hora de que los líderes del PAN refrenden actos de contrición, que caigan en la cuenta de que la sociedad no vio a su partido como opción de gobierno. Nada les cuesta reconocer el triunfo de sus contrarios ideológicos ¿Cuántas veces, desde 1995, el PRI dio muestras de civilidad en la derrota reconociendo los triunfos legítimos del PAN? Es hora de que la élite del PAN deje a un lado las leyendas Arturianas y que los caballeros de la mesa redonda azul se sumen a un sólo proyecto político por Aguascalientes y eviten la destrucción de Cámelot.

El Partido Acción Nacional tiene, porque no decirlo, cuadros intelectuales valiosos que ya debieran estar haciendo un análisis situacional de la causa de su derrota, sin embargo, muy brevemente, puedo ayudarles aportando algunos elementos:

Desde el período de precampaña abortó el proyecto político del PAN debido a un notable rompimiento entre sus élites: Raúl Cuadra vs. Martín Orozco. Ante esta realidad, de manera autoritaria el CEN del PAN dio madruguete, borrando de un plumazo, mejor dicho, de un dedazo la lista de precandidatos catapultados por el gobernador Luis Armando Reynoso.

Si algo debemos reconocer es que el líder nacional del PAN se ganó a pulso el título de “Atila”, parangonando al poderoso caudillo de los hunos. Así, Nava atropelló y satanizó a los integrantes de una fuerte corriente del panismo local no identificada con los intereses de su cohorte. A César Nava en Aguascalientes se le reconoce también como “El azote” de los panistas insurrectos.

Cabe destacar que el presidente de la República y el CEN del PAN menoscabaron las campañas de sus candidatos a presidentes municipales y diputados locales, haciendo gala de derroche y señorío económico en la campaña para gobernador.

Resulta entonces, que con las prácticas centralistas y la impronta fundamentalista todo un ejército de panistas sublevados más tarde quedarían enterrados como los soldados de terracota. Sin embargo, el panismo nacional, pese a estos desdenes, seguía pensando que tenía a las tropas bajo su control y mando incondicional. El problema fue que tarde se dieron cuenta de que también habían enterrado a muchos de sus generales del estado mayor.

Un error táctico del candidato mayor del PAN, en su desesperación por el estancamiento de su campaña, fue sin duda el que centrara toda acción en juegos peligrosos identificados claramente con desplazamientos violentos y desobediencia civil.

Pensaba Martín Orozco que con estos actos y un buen manejo mediático podría convertirse en el mártir y en el héroe que sus asesores estratégicos esperaban. En consecuencia su asesor principal, Antonio Solá, experto en campañas negras y de terror, conducía tenebrosamente a los activistas blanquiazules a un campo minado y peligroso. Martín y Solá seguramente se inspiraron en la novela de Dante Alighieri “La Divina Comedia” y muy particularmente en el recorrido que hace Dante guiado por la mano de Virgilio, su maestro y guía, por el infierno y el purgatorio.

¿A dónde irán los arrepentidos? ¿Se quedarán atrapados en las profundidades del infierno? ¿Lograrán atravesar las laderas escalonadas y redondas del purgatorio? ¿Libres de todo pecado podrán ascender al paraíso?

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