ÚLTIMA HORA
26 junio 2010
Por Joaquín Chávez Pérez
La fiesta brava ha llevado a muchos actores de la vida pública a introducirse en ella, en algunos casos solamente para que a través de un esnobismo la gente se enteré que están en un palco, una barrera, una platea o en cualquier localidad que en una plaza les pueda darse a ver, ya sea acompañado de su séquito o bien con prensa no taurina que por unas chelas les acompaña al toro sin más que el folclor de una corrida o novillada; pero también existen otros que desde siempre han estado inmersos en el mundo del toro y a esos nadie les cuestiona nada.
Sin embargo en los días que vivimos se ha manifestado con más fervor que políticos o aspirantes a algún puesto de elección popular se presenten en los tendidos de las plazas a ser simplemente vistos y la pasada temporada de novilladas en Aguascalientes y desde luego la feria de San Marcos no fueron la excepción.
En la historia de nuestro país y más en la del siglo pasado se dieron casos de matadores de toros, ganaderos, subalternos y demás participes de la fiesta que incursionaron en el servicio público, llámese política, algunos más simplemente recibieron extraordinarias prerrogativas de quienes en el mando les otorgaron, pero no sólo eso, figuras del toreo se introdujeron al servicio público para verdaderamente apoyar y ayudar a la población de su terruño, como fue el caso de Silverio Pérez “El Faraón de Texcoco”, quien fue presidente municipal en tres ocasiones de su tierra natal y sirvió a los suyos así como toreó: con entrega y arte.
Claro que la política y los toros se llevan bien, matadores de toros y novillos brindan sus faenas a gobernadores, alcaldes, senadores, diputados, regidores, secretarios de Estado, en fin, a esa clase de personalidades que tienen un encargo en el servicio público y en su turno, ellos, suelen ser muy buenos recompensadores. Como muestra de su agradecimiento les obsequian trajes de luces, capotes, autos, concesiones de taxi, entre otras cosas; de igual manera se tiene como regla ofrecer una comida al torero tras un brindis y en lo particular he tenido la oportunidad de acudir como invitado a algunas de ellas y debo confesar: son realmente fenomenales, ya que se puede platicar con cualquier cantidad de personalidades, no sólo de la política o del toro, sino con pintores, escultores, cantantes y un sinfín de personalidades de la vida pública y artística que cualquiera se pueda imaginar.
Ahora recuerdo que en una entrevista que le realizó Karmentxu Marín a Enrique Ponce para el diario El País de España le preguntaba que “¿Qué tipo de toro es la política?” Y Ponce respondió “La política tiene también su peligro. Entre los políticos fíjese cómo se arrean. La política es un toro con genio. Otro cuestionamiento ¿Qué tipo de toro es la política? Contesta el valenciano: La política tiene también su peligro. Entre los políticos fíjese cómo se arrean. La política es un toro con genio”.
Hay que reconocer que hay políticos que van a los toros para ver toros y no para que los vean a ellos, un gran ejemplo de ello es Adolfo Lugo Verduzco, ex presidente del Partido Revolucionario Institucional y ex gobernador del estado de Hidalgo, quien además fue presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia y en alguna ocasión comentó que “en la plaza de toros la gente se manifiesta de una manera muy espontánea; lo que pasa en la plaza es un termómetro de la opinión pública”.
Considero que mientras la mezcla sea natural entre estos dos artes: el Aristotélico –la política- y el de Cuchares -el toreo- se dé de manera espontánea es fabuloso, pero cuando se forza para aparecer en las planas de los periódicos, ya valió sorbete, por ejemplificar, durante las últimas temporadas la Plaza de Toros México ha servido como un gran escaparate para políticos y artistas, sobre todo en los 5 de febrero, durante el aniversario del coso, ahí ese esnobismo del que hablaba se eleva a la décima potencia y se hace presente con pieles en las damas y tabacos en bocas de quienes ni siquiera le quitan el anillo al habano.
Sí, claro que sí se llevan bien la polaca y el toro, sin embargo cuando la primera se involucra en lo segundo con el sólo afán de figurar, mejor dicho ser figurín suelen ocurrir infortunios, sobre todo cuando se trata de escribir algún articulo periodístico o para dar un discurso público y es que es común que los hacedores de los textos de los firmantes no se asesoran, o bien los asesores no saben con exactitud los términos y es ahí en donde hacen quedar mal a sus patrones.
Hace algunos meses leí un texto que hacía referencia a la Plaza de Toros Monumental de Aguascalientes, en donde se dan datos queriendo vilipendiar la venta de nuestra joya taurina por el gobierno a un particular, situación en la que no sé si pueda estar a favor o en contra, yo ni siquiera pagaba impuestos en ese entonces, pero en fin, mi impresión es que en el texto se señala que la arquitectura y ornamenta de la plaza “consta de elementos simbólicos religiosos inspirados en el arte de la tauromaquia”, caramba ¿quién le dijo eso? Le hubiera preguntado al ingeniero Jorge Medina que fue el constructor o al arquitecto Ignacio Rivera Río que fue el artífice de la remodelación.
En aquél escrito me sorprende que habla de la venta del inmueble por parte del Gobierno del Estado al mejor postor, yo me pregunto si hubo muchos interesados en adquirir este recinto, pero más allá, el firmante de apellido González dice que la plaza quedó “en manos de una empresa privada que ahora es la beneficiada y se lleva los excedentes proporcionados por los casi quince mil espectadores que presencian los eventos que se realizan dentro de la Plaza Monumental”, de verdad me gustaría saber ¿Cuáles excedentes? Y ojalá que fueran quince mil en cada tarde, al menos de toros.
Me queda claro y siento que también a cualquier persona que se encuentre actualmente como mandatario, no sólo en nuestro estado, que desde la administración pública se anime o pueda dar corridas de toros con cargo al erario, en el caso de Aguascalientes, cuando la plaza perteneció al gobierno se arrendó el inmueble a particulares, ahí sí al mejor postor, que por cierto nunca quedo mal el empresario en turno, ya se llamara Guillermo, Alfonso, o como fuese.
En Madrid la Monumental del barrio de Las Ventas pertenece a La Comunidad, es decir al gobierno, y la rentan a empresas particulares, lo mismo sucede en muchas otras partes del mundo y quien tiene el contrato de renta es quien decide a qué toreros contrata, qué ganaderías se lidian y cuánto habrá de desembolsar para adquirir esos productos para el disfrute del que pagará un boleto, en todos los casos, incluido Aguascalientes, los gobernantes solicitan figuras y apoyan a quienes invierten y se la juegan en pos de una feria.
Definitivamente con estas letras no pretendo de ninguna manera polemizar, ni enconar ideas, mucho menos enfrentar a quien firmara aquél texto de la venta de la Plaza Monumental, porque entiendo que la desinformación que le entregaron de algunos puntos me ayudo a entretenerme un rato, deshojarlo, descifrarlo y medio traducirlo, la verdad honesta es que me da gusto que sabiendo o sin saber exista gente que se tome tiempo para escribir o hablar de toros.
Pero más gusto me da que este domingo se vaya a llevar a cabo un festival, como hacía mucho no se daba, para apoyar a un candidato a la gubernatura, a una candidata a la presidencia municipal de la capital, a los diferentes aspirantes a ser alcaldes y diputados, que agradable resulta que los matadores de toros actuantes sean Aguascalientes, nacidos o adoptivos, con ganado de la región, pero por encima de todo me parece que a todos los taurinos tengan filiación, simpatía o gusto por los candidatos tricolores, les da lo mismo, lo importante radica en el buen ambiente que existe para entrar y llenar la Monumental este domingo 28 de junio a las seis de la tarde. ¡Suerte para todos!
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