ÚLTIMA HORA
15 octubre 2016

Por Enrique Hernández Morales
Arturo Sosa Abascal, venezolano, licenciado en Filosofía y doctor en Ciencias Políticas es el nuevo Padre General de la Compañía de Jesús. Desde su fundación en 1540, es la primera vez que a esta congregación la lidera un no europeo, y específicamente, un latinoamericano. Es el primer “Papa Negro” latinoamericano de la historia, tal y como Francisco, también Jesuita, fue el primer papa americano de la historia.
Después del artículo de ayer creo que hubiera sido una omisión de parte mía no informar en este espacio acerca de la elección del nuevo líder mundial de los jesuitas, y tratar de interpretarla.
Hasta el momento he encontrado muy poca información sobre el padre Arturo Sosa Abascal. Sé lo fundamental, que nació en Caracas, que fue superior provincial en su país, y que casi toda su vida dentro de la Compañía la ha dedicado al estudio, análisis e investigación de la política. Tiene numerosas publicaciones de libros relacionados con la historia y la política. Un intelectual, como buen jesuita.
No obstante, me llama poderosamente la atención el campo de estudio de este sacerdote que es, hoy por hoy, a mi modo de ver, el segundo prelado más poderoso dentro de la iglesia, después del Papa por supuesto. ¿A cuál campo me refiero? Al de la política.
De los pocos videos de él que pude encontrar en la red hay uno en el que habla largo y tendido (por más de una hora) de la situación política de Venezuela. En su exposición encontramos no a un simple analista político cualquiera, sino a un erudito de la Ciencia Política cuya conclusión de lo que pasa en Venezuela es que hay una “tiranía de la mayoría”. A quienes gusten de la Ciencia Política les recomiendo ver el video. Difícilmente encontrarán un análisis tan completo e imparcial sobre la política y la sociedad actual de Venezuela. Sosa Abascal reflexiona por ejemplo acerca de cómo el régimen chavista ha cooptado desde el gobierno a todas los elementos del Estado, entre ellos a la sociedad. Lamenta que la venezolana se haya convertido en una sociedad rentista, que se acostumbró a recibir mucho sin producir nada. Lamenta que no se tomen en cuenta en Venezuela a las minorías, asegurando que una democracia que las excluye, sencillamente no es democracia. Señala que la oposición en su país no ofrece una verdadera alternativa frente al despotismo de Maduro y de paso critica, como no podía ser de otra manera, a la jerarquía católica en Venezuela por inclinarse demasiado hacia la oposición, descalificándose en automático como un actor que pueda mediar entre el régimen y la oposición. “Cuando se está tan obviamente de un lado se pierde el estatus de interlocutor”, asegura.
¿Qué concluyo con todo lo que he leído y visto sobre el nuevo superior jesuita? Que la centenaria orden se ha fijado como misión para los próximos años, primero, seguir profundizando en el estudio y en la excelencia académica dentro sus instituciones, y segundo y más importante, hacer política, mucha política, quizás ¿por qué no?, a nombre del Papa.
Siendo jesuita el sumo pontífice, ¿ustedes creen que no influyó en la elección del nuevo Padre General? Es posible que no haya dicho el nombre, pero sí que haya descrito el perfil. Es posible que Francisco quiera que los jesuitas, como lo han hecho muchas veces a lo largo de su historia, se conviertan en el brazo político del papa, sean los avanzados de la iglesia, los que experimenten aquí, los que misionen allá. Vamos, y aprovechando que la palabra está muy de moda en nuestros tiempos, los que innoven dentro de la iglesia para que luego entonces en el Vaticano se puedan tomar las mejores decisiones.
La misión fundamental de la Compañía de Jesús con su nuevo superior general será la de convertirse en el brazo político directo del Papa, un Papa que dicho sea de paso no confía en la tradicional curia romana para llevar a cabo sus reformas, un Papa que apenas y confía el la diplomacia vaticana y en muchos de los obispos que tiene en todo el mundo para cumplir con su propia misión reformadora y aperturista. En síntesis, un Papa que aprovechará a su propia orden, la jesuita, para poner en marcha, ahora sí, todo lo que ha pensado para la institución que encabeza.
Termino con un ejemplo que creo los puede ilustrar y que viene a confirmar que lo digo no está tan alejado de la realidad. En la reciente polarización que hubo en México por el asunto de “la familia natural” el Papa apenas y se pronunció al respecto. No hubo desde Roma el apoyo que los ultra hubieran querido. Si bien hizo un breve comentario en un saludo dominical, Francisco no se metió a ese embrollo y, el comentario de muchos sacerdotes, es que dejó solos a los obispos en su cruzada. Pero ojo, ¿cuál fue la voz crítica dentro de la iglesia que más fuertemente se manifestó sobre el tema? La del rector de la Universidad Iberoamericana, un jesuita, que expresó en un artículo en el diario Reforma que la posición que los ultras estaban adoptando en México contra los homosexuales y otras minorías, sencillamente no era cristiana. Mi interpretación es que esa era la voz del Papa.
Eso harán en adelante los jesuitas. Harán política a nombre de su único jefe, que de paso es uno de los suyos, Jorge Mario Bergoglio, el Papa. Esa es la tarea del nuevo Papa Negro.
@enricoags
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