ÚLTIMA HORA
19 octubre 2009

Por Paulina Ceballos
Muchos y muy diversos son los concursos de belleza femenina que se realizan en todo el mundo, y varias son las jóvenes, incluso algunas niñas, que participan mostrando sus mejores atributos físicos en su intento por representar la hermosura física de alguna comunidad, ciudad, país, escuela o festividad importante.
En todos los certámenes de éste tipo, generalmente parten de ciertos reglamentos donde incluyen como requisitos la edad, la estatura, el estado civil, nivel de estudios, se pide que nunca haya estado embarazada, y generalmente que estén delgadas, que tengan talento, personalidad y carisma.
Pensando en el reglamento, si leemos sobre las características que se piden en las concursantes, nos podemos dar cuenta que la mayoría de la población femenina no es apta para entrar a estos certámenes, pues en la inmensa mayoría de ellos no están incluidas las mujeres de baja o mediana estatura, las que ya tienen hijos ni pensarlo, así como las que rebasan cierta edad, y las damas robustas tampoco tienen cabida, así como aquellas que no cuenten con estudios de nivel superior.
Los modernos concursos de belleza tienen varias etapas donde se puede ver a las candidatas con vestidos de noche, trajes de baño e incluyen espectáculos musicales, así como un jurado que va eliminando poco a poco a las hermosas mujeres.
En realidad estos concursos de belleza, aquí en México como en otros lugares del mundo, son copias de lo que es el concurso de Miss Estados Unidos, el cual se realizó por primera vez en Atlantic City en 1921.
Los concursos más famosos son Miss Mundo, Miss Universo, Miss Internacional, Miss Earth, Miss Turismo, y por supuesto no pueden faltar todos los concursos que se realizan en las universidades o en algunas festividades importantes para elegir a la reina.
Mucho se ha criticado a estos concursos por sólo reforzar la idea de que la mujer se valora principalmente por su apariencia física y esto genera una presión en la población femenina tratando de verse mejor, al grado de recurrir a cirugías o tratamientos estéticos.
¿Pero qué pasa con el ser discriminada por no cumplir con alguno de los requisitos?
Por ejemplo: ¿Qué tanto puede dañar a una mujer haber sido madre para poder ser digna representante de la belleza?, o ¿será que sólo por medir menos de 1.65 metros ya eres fea?
Consideró que aquí más que un reglamento, se está haciendo menos a muchas mujeres que siendo bellas no pueden ni siquiera pensar entrar a estos eventos por sólo el hecho de ser quienes son.
Hablemos un poco de la más conocida en México, Lupita Jones, quien por cierto ya no luce igual que cuando ganó la corona de Miss Universo en 1991.
Por televisión podemos verla atractiva, siendo la imagen de varias marcas de maquillajes, shampoo, y sobre todo de Nuestra Belleza México, pero si la vemos en persona ni la reconoceríamos, con un cabello dañado por tintes, plancha, secadora, con un cutis nada perfecto, y sobre todo que es una mujer sumamente exigente con las personas y nada sencilla.
Lupita Jones se ha dedicado, después de 1991, a la preparación de bellezas femeninas para lograr que otra mexicana alcance la corona de Miss Universo o Miss Mundo, pero de ahí en fuera no sabemos otra cosa más de la ex reina, no tiene hijos, no se interesó por algo más que mantenerse vigente y marcar historia como la única representante de la corona mexicana, porque siendo sinceros no desea que alguien le quite el lugar de la única miss universo mexicana.
El mensaje de los concursos de belleza es muy claro: hay requisitos para ser bella, y si no cumples con ellos el jurado te rechaza, diciéndoles que no pueden tener la corona, porque no funcionan como candidatas de belleza.
Y para terminar, comparto una frase muy cierta, porque nada es perfecto y menos la belleza, todo depende del cristal con que se vea, del célebre filósofo Francis Bacon: “No hay belleza perfecta que no tenga alguna rareza en sus proporciones.»
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