El Señor de las Angustias

  • 10 enero 2012
  • Comentarios

(Colaboración de Juan Luévano Contreras)

La historia del Señor de las Angustias se remonta hacia finales del siglo XVIII (1789-1790), cuando en la comunidad El Retoño, hoy Puerta del Muerto, perteneciente al municipio de Rincón de Romos, vivía una señora a quien llamaban cariñosamente “La Madre Chepita”, quien compartía una gran amistad y un sobrado fervor religioso con una de sus vecinas.

Ellas tenían la piadosa costumbre de concurrir a las ceremonias de la Semana Mayor que año con año se celebraban en San José de Gracia; las mujeres sentían su corazón tan satisfecho al figurar en la procesión que el Viernes Santo se efectuaba en las calles de aquel pueblo. Su devoción, sus ruegos constantes y limpios hacia Dios eran muy grandes, para que les concediera la dicha de ser parte de los fervorosos creyentes que ostentaban en alto la efigie del Crucificado.

Sus almas merecedoras lograron que el Altísimo las escuchara, y cierto día un forastero desconocido que llevaba en el hombro herramienta llegó a la puerta de la pobra choza donde vivía “La Madre Chepita” y dirigiéndose a ella le preguntó que si tenía Santos que componer; a lo que replicó que no tenía ninguno, habiéndole ella preguntado enseguida: “¿Y usted no sabe hacer Santos, señor?”. “Sí, cómo no”. Y fue entonces cuando ambas mujeres le mandaron a hacer dos crucifijos, uno para cada una; el forastero sólo pidió a las interesadas sacrificar un cordero con objeto de utilizar sus huesos como esqueleto y su sangre para la composición de la pasta con que moldearía los Santos Cristos.

Después de terminado el trabajo, las mujeres preguntaron cuánto le debían por aquellos hermosos Santos que tan de su agrado fueron, habiéndoles él contestado que primero daría una vuelta por el rancho para conocerlo.

Del forastero ya nunca tuvieron noticias.
Tiempo después uno de los crucifijos fue donado al templo, donde se le conoce como el Señor de las Angustias, que con el paso del tiempo se convirtió en el Patrono del pueblo; del otro crucifijo no se supo más.

Los Comentarios están cerrados.