ÚLTIMA HORA
9 marzo 2012
Por Saraí Batres
Con tan sólo el acompañamiento de un piano, en un austero escenario que mostraba una tarima con escaleras a los lados y sobre ella una pantalla proyectando imágenes diversas, el cantante español Raphael demostró una vez que el mote del Ruiseñor de Linares le viene a la perfección.
Y es que durante la presentación que tuvo en el Teatro de Aguascalientes, el intérprete deleitó a las personas que llenaron por completo el recinto con aproximadamente 40 canciones en casi tres horas de concierto.
A momentos de pie junto al piano o sobre la tarima, y otros más tomando asiento en tres sillas altas que se colocaron estratégicamente, el cantante hizo gala de su voz gracias a que en ningún momento los acordes del piano la empañaron, pero también porque en varias ocasiones se dio el lujo de cantar a capella.
Lo anterior hizo que al menos un par de veces la concurrencia, en su mayoría contemporáneos de Raphael, lo ovacionaran de pie, causando su beneplácito y con ello la promesa de regresar nuevamente a Aguascalientes.
Puntual a la cita, poco después de las 8.30 de la noche el divo salió a su encuentro con la gente, vestido completamente de negro y agradeciendo la asistencia al mencionar “gracias por su fidelidad, este será un concierto dedicado a mi compositor fetiche Manuel Alejandro”; luego recordó que tras 28 años vuelven a trabajar juntos para sacar a la luz un nuevo material discográfico que estará a la venta el próximo mes.
Así, entre canciones muy conocidas como “Mi gran noche”, “Digan lo que digan”, “Ella ya me olvidó”, “Maravilloso corazón”, “En carne viva” y “Ámame”, honró al nombre de la presentación denominada “Lo mejor de mi vida” en la que principalmente hizo un recuento del trabajo conjunto que ha realizado con el compositor Manuel Alejandro desde hace 52 años.
Coreadas por el público también estuvieron “Maravilloso corazón”, “Estar enamorado” “Que sabe nadie”, “Yo soy aquel” y “Como yo te amo” con lo que finalmente Raphael dio por concluida la presentación no sin antes prometer que volverá a nuestra ciudad y una vez más, ganándose los aplausos de quienes salieron del lugar coreando las canciones y con una gran sonrisa en los labios.
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