Dir. Gral. Mario César Macías Zúñiga

Pronta Recuperación Mafalda Diana, te Deseamos en Palestra Aguascalientes
Por Dania Alejandra Velázquez Cano
La maravilla de la vida cada persona puede reconocerla de diferente manera, según le este yendo en la tómbola pensarían alguno que otro individuo.
Pues bien, ¿cuándo se está abajo y cuándo arriba, qué es lo que nos hace saber que es infortunio o bendición algún hecho de nuestra vida? ¿Cuándo es que una situación desagradable o dolorosa puede dar un giro y traer en ella misma una bendición o una posibilidad que no veíamos antes?
No hay respuestas absolutas.
Cada vez constato que nosotras/os somos quienes damos rumbo a nuestra vida, pues decidimos qué hacer frente a lo que, en lo cotidiano, nos topamos; o frente a extraordinarios sucesos que nos cambian la vida. No necesitamos mucho para empezar, con las diversas herramientas que tenemos a la mano es más que suficiente; están en nosotras/os mismos y al encuentro de corazón con quienes nos acompañamos en la vida, sin embargo depende de nosotras/os solamente sí queremos dar esos giros a nuestra existencia.
Llevo desde el 24 de octubre un rompimiento del ritmo de mi vida por un leve golpe que recibí en la cabeza, pero que se fueron complicando con algunas negligencias médicas y personales; lo que ha parado en una semana de completo reposo pues los músculos de la espalda, cadera y pierna no estaban respondiendo bien.
Tiempo que he pasado dormitando, leyendo, orando y meditando, es hasta ahora que me prestaron una laptop en la que atiendo un poco pendientes y demás.
Pues sí, tuve que dejar escuela, trabajos, y compromisos en los que me sentía seriamente comprometida, a demás de actividades que son mi vida, me entusiasman y las amo… y no se cayó mi mundo, me costó dejarlo y costará retomarlo, pero no se cayó.
Ahora estoy viviendo otras cosas, escuchando a otra gente, estoy un rato más largo conmigo y doy gracias por este tiempo, doy gracias por sentir, por dolerme, por renegar de esta cama que me tiene cansada, por mi caminar lento y por el cariño que he recibido…
Estoy consciente que esto es breve y pasajero, que vendrá pronto el día retome mi vida con toda mi persona, como ahora estoy en la enfermedad con toda mi persona. Esa es mi clave por lo pronto; ESTAR y VIVIR lo que me voy creando y lo que me voy topando sin medias tintas, a plenitud.
Clave que descubro también en otra mirada similar y hermosa de un amigo, quien dice que ahora le estoy haciendo competencia, pero que ni crea que voy a entrar su club de los chuecos, Sí así es Abraham, se burla de sí mismo, lleva casi toda su vida en silla de ruedas con parálisis. Con ello se vive buscando su plenitud y aportando para la de los demás. Anda por todo el Distrito Federal, de “arriba para abajo”, claro está con la ayuda de quienes se prestan. Reconoce lo que puede hacer solo, y en lo que necesita de otros y otras, pero también sabe todo lo que puede vivir sin mediocridades, ni limitaciones…
Ciertamente podemos vivir lo que nuestro corazón desee o mejor aún, lo que vivimos podemos hacerlo con todo el corazón, gozando de eso que nos hemos preparado por nosotros/as mismas, y/o de lo que la misma vida nos tiene preparado sorpresivamente.
No se trata de ser personas positivas, y ya, como arte de magia arreglar nuestra vida, No.
Creo profundamente que se trata de vivir el dolor, la tristeza, la pérdida, el error, el fracaso… como es, y con las marcas que nos dejan, y desde ahí descubrir y saborear las luces que nos llegan, nos rodean, nos esperan. Es cuando nos brota la expresión de gozo desde lo profundo aún después del dolor.
Esa es la vida y de ella podemos elegir escuchar el susurro o las tempestades que nos sacudan, ambas expresiones nos manifiestan caminos nuevos…